Sub 17, Mafia Roja

LA MAFIA ROJA EN SONORA

EDUARDO BOURS, EL JEFE DE LA  ORGANIZACIÓN

En el remolino de coraje, indignación y reclamos de la sociedad sonorense por la terrible tragedia, se asomó ya a la luz pública el descarado ejercicio de poder que ejerce Eduardo Bours en el gobierno estatal de Sonora. Lo que antes era comentario de café, de oficinas y de pasillos, a escondidas, empezó a salir a la superficie.

El Gobernador aún no reconoce la magnitud de lo que provocó, y hasta ahora sigue tratando de minimizar las consecuencias a través de voceros incondicionales. Mandó grabar un mensaje del Arzobispo Emérito Carlos Quintero Arce en el que se solicita que se callen las voces que claman justicia, ha utilizado las organizaciones sociales afines a él (a quienes ha apoyado económicamente), para que publiquen desplegados en los diarios en los que se solicita a los sonorenses resignación por la tragedia y también ha pedido a los medios de comunicación bajo su control que editorialicen el llamado a la resignación.

Pero la misma sociedad ya tomó en sus manos la exigencia de respuestas y la presentación de los culpables de la tragedia. A través de un alud de correos electrónicos que tienen su origen en muchos y muy diferentes autores, todos por su propia cuenta y sin previo acuerdo, han estado informando a los sonorenses de la realidad en el tráfico de influencias, amiguismo y parentescos que hacen práctica constante en el Estado.

EL CHINO LAM, PRINCIPAL EJECUTOR

Esta tragedia, aún con lo terrible e inconcebible que pudiera parecer, se presentó como la punta del iceberg de una práctica común operada bajo un esquema prediseñado desde la oficina del Gobernador y ejecutada por Juan Carlos Lam Félix, capo principal de la mafia roja, ex secretario técnico del gobernador y líder de la agrupación “Yo con Sonora”, antes “Yo con Bours”.

Desde esta asociación se operó como un filtro cernidor que clasificó a los sonorenses y los separó en ciudadanos de primer nivel y todos los demás. Desde ahí se escogieron los apellidos que iban a ser beneficiados y se delimitaron las edades para participar. Se fijó como requisito el rango de 18 a 39 años y se escogió cuidadosamente a los coordinadores del adoctrinamiento que llevaron a cabo para instalarse como los salvadores de Sonora.

Desde el inició de la administración estatal, El Chino Lam, siguiendo las indicaciones de Bours organizó una serie de eventos hasta ahora ininterrumpidos en los que se enfatiza y asegura que las anteriores administraciones jamás ayudaron a Sonora y que solo Bours puede salvar el Estado. Para asegurar la eficiencia de la doctrina, se dispuso una red de corrupción que empezó con la designación de funcionarios y cerró la pinza con la creación de empresas proveedoras de todos los insumos del Gobierno del Estado.  Juan Carlos Lam supervisó, y lo hace hasta ahora, aún sin ser ya funcionario, todas las compras en el gobierno estatal.

LA SUB 17, YA CONOCIDA COMO LA MAFIA ROJA: RED DE PODER, CORRUPCIÓN Y COMPLICIDADES

Así nació la mafia roja. Con el color de sus camisetas y camisas, obligatorias para todo funcionario (y lo de obligatorias no es un decir, baste consultar a quienes fueron despedidos por no portarlas), el repintado de los inmuebles estatales con el mismo color y hasta muchos de los vehículos. Bours fue más allá de la imagen institucional y pasó a la doctrina fundamentalista en la que la ideología es el poder político y económico de la Mafia Roja.

Cuando la administración Bours inició sus operaciones en Octubre del 2003, muchos priistas se preguntaron quien o quienes serían los hombres fuertes dentro del gobierno estatal.

Rápidamente destacó, al interior del partido que había llevado a Eduardo Bours al poder, un joven de nombre Juan Carlos Lam, quien gracias a la confianza del Gobernador y su hermano Ricardo, se convertiría en el operador político por excelencia del sexenio.

Lam, con estudios en el Tecnológico de Monterrey, donde presidio la AESMAC, siempre buscó las mejores relaciones desde sus épocas de estudiante, la mayoría de ellos encumbrados en la política priista del Estado de Sonora.

A su llegada a la secretaría técnica del Gobierno de Sonora y con la autorización de Eduardo Bours, Lam implementó y construyó cuidadosamente el plan de su jefe, formar un grupo de poder denominado “Sub 17”, a lo que hoy se le conoce en Sonora como La Mafia Roja.

Bours ordenó puntualmente a Juan Carlos Lam que la “Sub 17”, se infiltrara, manipulara y traicionara a quien tuvieran que traicionar para obtener el poder absoluto del PRI y del gobierno del Estado.

Fue así como un grupo de jóvenes, todos allegados y leales a Bours, definieron claramente sus objetivos: Protegerse, crecer y trascender políticamente a nivel estatal y nacional, y hacer el mayor número de negocios que el sistema les permitiera. Así surgió la idea de lanzar a Eduardo Bours a la presidencia de la República a mediados del 2008.

Para Enero del 2004, priistas de la “vieja guardia” empezaron a ser desplazados por la “sub 17” de todas las posiciones de la administración gubernamental. Personajes como Ernesto “el Pato de Lucas” Hopkins, Flor Ayala, Benjamín Bazaldúa Gómez, Carlos Rodríguez, Antonio Astiazarán, Epifanio Salido, Manuel Acosta, Ulises Cristópulos, entre otros, empezaron a destacar en la política del estado, ganando espacios políticos y administrativos, dentro del partido y del gobierno.

El PRI empezó a resentir la voraz cacería que la “Sub 17” había emprendido, contra quienes, desde su perspectiva, habían construido en el pasado un partido unido y fuerte y al que consideraban indestructible.

Los gobernadores Manlio Fabio Beltrones, Armando López Nogales y Samuel Ocaña y sus grupos afines fueron traicionados e inmediatamente mostraron síntomas de molestia y agravio por la exclusión de la que eran presas. El PRI había desaparecido para dar lugar al “PRI Sonora”, al PRI que Bours había diseñado para sus socios, amigos y compadres.

Para los miembros de la “Sub 17” el plan perfecto estaba en marcha.

Durante los siguientes cinco años, Bours coordinó absolutamente todos los esfuerzos de cada miembro de dicho grupo, su control fue total.

Se diseñaron y autorizaron, desde su oficina, campañas negras, negocios, compra de terrenos, casas, aviones, renta de equipo y otros, todos a favor de aquellos que integraban la “sub 17”.

En cada uno de ellos creció la ambición, que se traduciría en más poder, más dinero.

Los negocios bajo el amparo del sistema Boursista, fueron exorbitantes, tanto, que ni sus enemigos políticos dentro del PRI, pudieron hacer públicos. Bours había construido el control total de los medios gracias al pago de fuertes cantidades de dinero, bajo el pretexto de campañas institucionales, pobre de aquel que se atreviera a señalar a algún miembro de dicho grupo.

Para mantener el control de la televisora oficial, Bours, designó a Epifanio Salido como director de Telemax. Su tarea fue clara: Atacar a sus adversarios políticos, proteger a los miembros de la “Sub 17” y catapultar la imagen del propio Bours y su equipo “rojo”, a través de programas diseñados y controlados desde la secretaría técnica.

La lealtad del “Pano” Salido hacia Bours le valió la designación como candidato a la alcaldía de Hermosillo por el PRI, sobre Claudia Pavlovich, quien era la favorita de los priistas y a quien se le consideraba por muchas organizaciones y medios de comunicación como una segura triunfadora en las elecciones de este 2009.

El error de Claudia fue haberle apostado en la elección interna a Ernesto Gándara y no a Alfonso Elías. Se había equivocado, no entendió los mensajes y señales que el mandatario estatal le había enviado constantemente, por lo que fue castigada.

La red de guarderías, que tienen los ahora ex funcionarios de gobierno y miembros de la “Sub 17”, Antonio Salido, Alfonso Escalante y Gildardo Urquídez Serrano, son sólo una pequeña parte de lo mucho que hay tras la red de complicidades y corrupción que construyó este poderoso grupo.

Negocios de llanteras, agencia de publicidad, tintorerías, mueblerías, farmacias, agencias de viajes, agencias de eventos, son el tipo de asociaciones que se diseñaron y desarrollaron para convertirse en los eternos proveedores del gobierno del Estado.

Todo perfectamente diseñado para ganar dinero y poder desde ahí patrocinar candidaturas locales, estatales y federales.

La inteligencia y capacidad de Bours está probada, para estas últimas elecciones logró quedarse con prácticamente el cien por ciento de las candidaturas a diputaciones locales y federales, incluyendo la alcaldía de Hermosillo, excluyendo a cualquier otra corriente política dentro de las filas del PRI.

Su gran apuesta sigue siendo que Alfonso Elías Serrano gane las elecciones a gobernador en el 2009, porque el candidato a la Gubernatura de Sonora por el Revolucionario Institucional es altamente influenciable y de ganar, Bours seguirá gobernando y construyendo, lo que el llama: “Proyecto 20 años en el poder”.

Fuente: Página de internet de Reporte Azul

http://www.reporteazul.com/notas/index.php?option=com_content&view=article&id=22:la-sub-17-red-de-poder-corrupcion-y-complicidades

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5 comentarios en “Sub 17, Mafia Roja

  1. Pingback: La “Sub 17″ Red de poder, corrupción y complicidades « ¿Cuántos muertos más necesitas?

  2. ¿porqué será?… simplemente porque la verdad no peca, pero incomoda.

    Por mi parte por NINGUN político del PRI votaré… Aunque de todos no se hace uno!…

    Disculpen pero, estamos jodidos!… Ya es hora de no dejarnos.

    • si todos son iguales nomas que unos se pintan d azúl, otros de rojo y otras de otros colores, veras unos años mas tambien dirán abusos del memo padres. todos son pura mierda

      • Estoy de acuerdo contigo que no se trata de colores, sino de personas. Pero me parece que lo de mierda entonces no es para los que gobiernan por que son personas de a pie antes del puesto, entonces es a las que los elegimos y luego no los presionamos, ¿no crees? unos vienen, otros van y las cosas igual, entonces el problema es que como sociedad no sabemos gobernarnos de una manera democrática.

        Como no sabemos, cuando un integrante del grupo llega a la administración primero se ayuda a si mismo, luego a sus allegados y después, si hay tiempo, a los que lo pusieron ahí.

        Por lo tanto, tu adjetivo es para todos, pero todos nosotros.

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