Mails en Cadena

A veces pasa que crees que conoces a la gente. Puedes llevar años compartiendo charlas, cafés, orgías… Lo típico. Y de repente, cuando menos te lo esperas, hace algo que cambia tu amistad y tu forma de ver esa persona para siempre. O incluso llegar a odiarla. Como por ejemplo violar a tu madre, asesinar a tu padre o mandarte un mail con corazoncitos animándote a reenviarlo a todos tus contactos. Por poner ejemplos equiparables entre sí.

¿Qué tipo de reacciones neuronales suceden en el cerebro de una persona para reenviar un mail de ese tipo? “Si de verdad me quieres, devuélveme el correo y reenvíalo a todos tus amigos de verdad”. Si de verdad me quieres… Si de verdad… ¡Si de verdad me quieres deja de enviarme estos mails de mierda! Que un día me enviaron uno con un powerpoint dentro que tenía ositos amorosos, corazoncitos, arcoiris y purpurina y me dio tal sobredosis de azúcar que tuvieron que ingresarme de urgencia.

Y claro, te ve venir el médico y ya lo sabe, está acostumbrado: “Vaya, otro que ha recibido el maldito mail de los osos amorosos, qué ganas tengo de que acabe esa maldita moda, me cago en mi estampa”. Y luego dicen que las urgencias están colapsadas, coño claro, dejen de enviar mails de corazoncitos. ¡Háganlo aunque sea por la seguridad social!

Y sobre todo, que lo hagan por la amistad. Estos mails no la fomentan, al contrario, acaban con ellas. Hay gente que la tienes considerada como amiga, que incluso le tienes cierto respeto como persona, como alguien cabal… Pero luego te envía el powerpoint del hipopótamo verde de purpurina que grita te quiero mientras patina y… ¿Cómo le vuelves a tener respeto a una persona después de eso? Es como si de repente a la credibilidad de esa persona se le formasen dos patitas, se saliera de su cuerpo y dijera con un saludo cortés: “Buenas tardes, me voy a perderme a un lugar inexplorable, adiós muy buenas”. Y a tomar por saco.

Peor es incluso cuando te lo envía alguien que no te conoce de nada y tiene tu e-mail por pura casualidad. Entonces llega a tu bandeja de entrada un correo que te anima a devolverle su amistad incondicional. Y tú te quedas leyendo el mail, mirándolo fijamente, superando el horror visual y evitando mirar fijamente a ese hada madrina rosa que te lanza estrellitas de colores y piensas: ¿Y quién leches es esta que me ha enviado el mail? ¿Es de mi país o de Hellokittylandia?

Y peor aún es cuando algún amigo no te envía un mail en cadena que pretende fomentar la amistad en los valores hellokittynianos del mal gusto; sino que te envía un correo que puede hacer que un monstruo de siete patas te coma el cerebro. Y realmente, si te lo ha enviado es que ya alguien le ha comido el cerebro a él; todo sea dicho. ¿Pretende que crea que ese amigo me quiere cuando me acaba de poner en peligro? Porque si lo envía es porque cree realmente que si no lo manda, el monstruo, efectivamente, tendrá cena esa noche; pero… ¿Para salvarse me lo envía a mí para que yo sea su cena? ¿Qué clase de amigo haría eso? ¿Hannibal Lecter?

Así que, sea como sea, ya sea por culpa de un mail azucarado o una cadena asesina, cualquier correo de este tipo que sea mandado por un amigo tuyo,termina descartándolo totalmente como tal. Consiguiendo el efecto contrario que estaba buscando. Así que no reenvíen estos e-mails, háganlo aunque sea para fastidiar al maldito monstruo de siete patas.

Fuente: El Mundo Está Loco

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