Camaleones que suspiran.

Por arte de magia un ciudadano tiene características y singularidades que pueden calificarse como negativas o positivas dependiendo de quien las observe.

Lo curioso es como estas comienzan a cambiar a casi todas positivas y le llegan nuevas que ensalzan más su figura cuando recién ocupa un puesto público o es un posible candidato a uno e esos puestos.

Estamos por entrar de lleno en la etapa fuerte de la política estatal donde se elige a un nuevo administrador general del Estado. (le llamamos equivocadamente Gobernador cuando ya no gobierna más que a los que tienen intereses en sacarle dinero) Y comenzaremos a ver como las personas de cada partido convertirán en próceres, como seres venidos de otro mundo, a sus candidatos. Lo curioso es que la mayoría de los partidarios realmente pensarán que es cierto y en un plan de mercadotecnia ya muy conocido esparcirán en cada punto cardinal sus cantares de glorificación.

Una figura pública está expuesta a que cualquiera de sus acciones sea sobrevalorada. Tanto las a favor como las en contra. Es una penitencia que va como añadidura a su estancia en reflectores. Pero el sentido de adoración por parte de sus seguidores es lo que viene al caso en este post.

Detecto en muchas ocasiones una prudencia que se acerca al miedo cuando se le pregunta a una persona sobre un precandidato. Tímidamente asoman una opinión, no saben si será el candidato oficial y por ello son cautos. Tratan de aparentar sabiduría política diciéndote una anécdota de la persona en cuestión, o una frase o cliché con el cual tapar su huida pero dejando un olor de sapiencia, aunque el único olor es escatológico, putrefacto, vergonzoso. Ha dejado de ser un ciudadano de valor para convertirse en un empresario político, que es aquel que busca invertir para recuperar con altas tasas de interés.

camaleon

Estamos llenos de este tipo de personas. Los suspirantes abrieron ya sus memorias, sus archivos personales, y algunos de ellos, su corazón. Contarán anécdotas inéditas, hablarán de su pasado, dibujarán su presente y suspirarán sobre el futuro. En cada campaña comienzan a buscar su acomodo. Conocen a uno, son amigos del otro o saben quien será definitivamente el bueno. Y se muestran decididos con su elección aunque tengas un altar con nuevos rezos en un rincón de sus casas para que el milagro se le cumpla.

Al final está demostrando que lo único que le importa a este personaje es él mismo, nada más. Se “la jugará” cuando no le quede otra. Pero su sueño es vivir del presupuesto y hacer negocio con él, como un botín público deseo de muchos y consuelo de pocos.

Es penoso hablar con ellos, defienden un punto indefendible, lo cuál sería una proeza digna de halago, pero en cuanto el viento cambia dan vuelta al timón como el mejor de los navegantes y sus velas se dirigen a otro punto, al cual juraban no enfilar hace apenas unos momentos. Y siguen, ahora con nuevos brios y seguridades, persiguiendo su ballena blanca. Sus alabanzas al nuevo rumbo, sus ojos de desorbitados por la adrenalina de haber elegido “al ahora si bueno” de la contienda, hacen que los gritos de arenga de Ahab no sean más que niñerías. Están prontos a traicionar causas si estas dejan de servirles.

Estos días los comenzaremos a ver en todos los lugares. Listos, frescos, ilusionados. Da ternura amarga ver como se aglomeran en cafés, como hacen sus planes con la mejor información a la mano. Como se amargan un poco a la primera noticia en contra que les llega, pero rearman sus proyectos y a los minutos enfilan con nuevos brios.

No me preocuparía del hambre de estos personajes, aunque son demasiados, sino fuera por que luego ocupan puestos públicos, y ha sido tanta su espera que su codicia se ha acrecentado y alejado tanto de la realidad, que en la primera oportunidad saquearán las arcas que se les destinó y responsabilizó cuidar.

El gobierno panista Estatal estuvo lleno de esta caterva de exiliados políticos, y ya vemos el resultado. Los priistas tienen 6 años fuera del presupuesto principal del Estado, ya tiene muchos de estos personajes en su fila que han comenzado a salir de las madrigueras donde estuvieron invernado un sexenio. Más los nuevos y jóvenes partidarios que han aprendido el gran error que es vivir fuera del presupuesto.

Deberíamos proponer como sociedad que se cumpla el perfil de cada puesto de que vamos a pagar nómina. Establecer que las bondades y valores que se le van a comenzar a colgar a cada candidato no solo sean verdad, sino que además los puestos inferiores sean ocupados por gente que tenga al menos las capacidades necesarias requeridas. No las que se gritan que se tiene, sino las que se demuestren con experiencia, decencia y quizás algún titulo o certificado.

Lo anterior no nos da seguridad de honradez de parte de estos camaleones políticos, pero al menos nos asegura un nivel aceptable de capacidades y quizás resultados.

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