Panaceas

Durante siglos las religiones, con pequeñas excepciones, han prometido una recompensa después de esta vida.  No han podido hacer de este mundo un mejor lugar para vivir. Sus líderes han tienen el toque de Midas a la inversa, son los anti Midas, todo lo que han tocado lo han trocado en guerra, odios, destrucción. Han sembrado enconos entre propios y extraños escudándose en palabras divinas. Por sus promesas de una mejor vida después de la muerte no han logrado mejorar esta.

Los sistemas económicos han tenido también fundamentos dogmáticos. Han basado sus promesas de mejor sociedad

en prácticas que han fallado sin excepción. De alguna manera alguien siempre se las ha arreglado por acumular y acaparar tanto medios de producción como capitales, haciendo que los mercados caigan estruendosamente. Sus promesas de un mejor vivir han sido quimeras que duran solo algunas golondrinas.

La democracia ha sido un poco mejor que los anteriores, ya que uno de los fundamentos modernos para ella es la libertad. No lo era inicialmente ya que los griegos veían la esclavitud con naturalidad. Y es esta libertad el “gran invento” del hombre moderno por que hasta hace apenas unas décadas se eliminó formalmente del orbe la esclavitud aunque ahora persiste oculta o resguardada en formas que se mimetízan con la sociedad, pero ya no es abierta. Aún así la democracia por si sólo ha logrado avances pequeños, importantes pero aún así pequeños, para hacer de este mundo más placentero ya que ente un grupo que “deja hacer” y el otro que pide “justicia”  las desigualdades cada vez son más entre los que tienen y los que no.

Solo hay una actividad del hombre que ha logrado que este mundo sea más agradable de vivir. No es un secreto que las satisfactores de vida están más a la mano desde hace un poco más de 2 siglos. La vida poco a poco ha ido siendo más llevadera en lo que a comodidades se refiere. No hemos esperado la muerte para conocer otros mundos. No hemos tenido que votar por tal partido o por tal régimen para alumbrar nuestras noches o tener comida fresca para alimentarnos. Si hemos necesitado la libertad que la democracia nos ha traído, pero los avances agigantados los ha dado La Ciencia.

Y es a la que menos recurrimos e incluso estigmatizamos. Pero hay que admitir que es la única que ha cumplido sus promesas de una vida mejor. Nadie en sus sentidos y con materia gris suficiente puede negar que vivimos mejor gracias a los avances científicos. Conocemos mejor lo que nos rodea y podemos caminar sin miedo a una deidad molesta que nos corte el camino con un rayo. Hemos ido conociendo nuestro lugar en el universo y el microcosmos nos es más familiar. Acciones tan sencillas ahora como escribir este mismo post y enviarlo para su lectura a millones de personas, es gracias a la ciencia no lo es a la religión, ni al sistema económico ni político.

Pero tenemos más iglesias, más partidos políticos, más bancos y casas de bolsas, y menos, muchos menos centro de divulgación científica. Tendemos a creer que nuestro destino lo sigue marcando algún augurio teológico o espiritual más que una entropia universal. A pesar que miles de años nos han demostrado lo contrario. Invertimos más en soportar partidos y sistemas políticos que en abrir museos o centros de divulgación del conocimiento científico.

Tiene más demanda un charlatán televisivo que nos dice que nos traerá mañana nuestro signo zodiacal, que el científico que sabe separar átomos. Alabamos más a un boquiflojo personaje que promete que el sí nos sacará de nuestra situación si votamos por él, a sabiendas que nos miente, que el médico que hoy ha salvado una vida con una operación a corazón abierto.

Somos unos ingratos, ni apoyamos, ni creemos en la ciencia mientras disfrutamos de todos sus beneficios. Beneficios que ninguna otra actividad milenaria de la humanidad ha sabido darnos a pesar que en apenas unas décadas la ciencia ha logrado disminuir la mortandad a tal nivel que ahora somos 7,000,000,000 de personas en el mundo, y confiamos que una familia de 1 o 2 niños tienen un 90% de posibilidades que ambos vivan, cuando hace apenas 50 años esas posibilidades eran de 45%, pero era voluntad de Dios.

Se le ha arrebatado a las deidades ese poder, y todo gracias a la ciencia, a no creer ciegamente en algo y observar nuestro rededor con ojos inquisitivos. Pero si digo que me duele la cabeza, habrá más personas recomendando un té que personas que recuerden la aspirina.

La religión reniega de la ciencia y la ve como su enemiga, pero ha tenido que admitir sus avances y no hay cura que no esté vacunado y con ello está renegando de la voluntad divina. La política nomás la utiliza cuando requiere votos, pero ve en la investigación y en la innovación un gasto innecesario y lo apoya con lo menos que puede cuando los países que más han crecido en todos los sentidos tienen una constante, el apoyo a las ciencias

Nuestro actual desafío como sociedad es quitarnos de una vez por todas las cadenas del pasado (No todo es malo, hay que filtrar lo que nos sirve para el viaje) y fomentar con todo lo que tengamos el conocimiento científico, su práctica y enseñanza.

El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir.

Albert Einstein

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