Bicentenario

Hace unas semanas discutía un poco sobre religión. Se trataba sobre la creación de la religión cristiana, mis argumentos eran que la iglesia como institución nacía a partir de los concilios que Constantino había conformado (Nicea, Rímini y Seleucia) y que las creencias que en ese tiempo había se consolidaban con el Credo Niceno. Mi creyente interlocutor me decía que no, que la iglesia como tal existía desde la partida de Cristo, y en eso me lanza una pregunta ¿Entonces me dirás que México no existía hasta su constitución?

La pregunta me dejó un poco anonadado. ¡¡Claro que México no existía hasta que no se constituyó!! Pero no lo pude convencer de lo contrarío, y si no podía hacerlo con algo tan sencillo, mucho menos lo haría con respecto a sus creencias espirituales. Así que no seguí la conversación.

Hace apróximadamente 68,000 años, habitaban las planicies de Africa oriental varios miles de nuestros ancestros. Formaban grupos pequeños, emparentados consanguineamente ya que eran dados a la endogamia. No compartían mucho con otros grupos y sólo tenían familias con personas fuera de él cuando la guerra entre los grupos se ganaba o perdía, en otras palabras, cuando tomaban esclavos a eran tomados.

Entonces la empatía que se podía llegar a sentir era hacia personas relacionadas por lazos de consguineidad, de sangre. Se podía entender la tristeza, el dolor, la alegría, los sentimientos de personas de un circulo muy pequeño. Pero los pertenecientes a un grupo distinto no eran objeto de esa empatía y podían ser eliminados de cualquier forma y en cualquier momento.

Conforme las comunicaciones fueron mejorando, encontramos que la empatía tambien lo hizo. En el periodo Feudal la empatía se había ampliado a personas de la misma raza. Los que no pertenecian a ella podían ser esclavos o servir para fines distintos a la propia raza. Con el tiempo la empatía se amplio hasta la religión. Personas de la misma religión eren mis congéneres los demás no, así que las guerras cambiron.

No me quiero detener en cada etapa explicando como las comunicaciones se habían ampliado en cada periodo trayendo consigo que también lo hiciera la empatia.

Con la llegada de los Estados Nacionalistas la empatía ya abarca a todos los que pertenecen a la misma nación. Y es de esperar que ahora las comunicaciones globales haga que la empatía sea por cada ser que puede comunicarse con nosotros. O sea, casi todo el mundo.

Por ello cuando una desgracia sucede en algún lugar y las imágenes nos llegan al mismo tiempo que ocurre, nos sentimos identificados inmediatamente. La caída de las torres gemelas fue un hecho que dolio a personas al Sudán en el mismo segundo que dolía a una persona en Tierra del Fuego o Sri Lanka. Y pareciera que siempre fue así.

Pero no lo es. Cuando los españoles conquistaron estas tierras lo hicieron gracias a que miles de indígenas querían quitarse el yugo de otras tribus que los dominaban. Una decena de españoles logró entrar hasta Tenochtitlan y por medio de traiciones dominar a una metrópoli más grande que cualquier ciudad de España. Y aunque sus armas les daban cierta ventaja, el hecho es que fue gracias a las tribus que deseaban venganza.

300 años después, Hidalgo se levanta, pero no lo hace toda la Nueva España. Lo hace un grupo numeroso de indígenas que sigue a un cura y otro grupo, los menos, que querían que las tierras americans de España no estuvieran bajo las influencias de los Napoléonicos y se devolviera el poder a Fernando VII. Fue Morelos el que con sus “Sentimientos de la Nación” vio la posibilidad de crear un país independiente.

Como ejemplo sirva decir que esos eran los reclamos en toda la América Española, por ello varios países festejan tambien sus bicentenarios este año y el siguiente. No era una

idea muy original la de los insurgentes mexicanos, era ya un sentimiento de los Criollos ofendidos por tener como Rey alguien impuesto por Napoleón. De no haber sucedido lo anterior es muy posible que las independencias americanas no se hubieran gestado hasta hace unas década con los movimientos independentistas contra Inglaterra y Francia. A mi forma de ver, son muchos más los vivas que hay que dedicarle a Napoleón estas fiestas, que a muchos “heroes” nacionales que ni siquiera llegaron a existir y sólo sirvieron como mitos fundacionales.

Durante los primeros años como país independiente los ejércitos extranjeros podían entrar casi a sus anchas por que los habitantes del territorio ya llamado México no sabían que pertenecían a un país, ellos veina ejércitos de un color pasar hoy y de otro color mañana. Y lo mismo siguió sucediendo durante la reforma y el porfiriato. Es quizás la revolución la que comienza a traer un sentimiento de pertenencia, de nacionalismo.

México no existe hasta que se constituye como país, antes ha tenido muchos nombres. Y no es adoptado como nación por sus habitantes hasta después de 100 años. La empatía hacia el connacional comenzó a nacer en las primeras décadas del siglo pasado y se consolida por los años 50’s gracias a las comunicaciones como el ferrocarril, el cine, la radio. Hasta entonces se puede hablar de una identidad nacional.

Tenemos escasamente poco más de medio siglo que somos un país con identidad y a cualquiera nacido después de 1950 le parecerá que siempre ha sido así a menos que se ponga a estudiar un poco de Historia.

Ahora al festejar 200 años somos empáticos “Desde Merida a Ensenada”, el grito de gol es más fuerte y nos ponemos “la verde” para comer un taco o gritar con tequila en mano. Pero no fuimos lo empáticos que se necesitaba para defender la muerte de 49 niños.

En verdad espero que si la empatía tiene una relación directa con las comunicaciones, entonces pronto nos veamos más Norteamericanos que Mexicanos debido al internet, y luego quizás lleguemos a sentirnos simplemente humanos cuando esta red avance.

Festejaremos 200 años esta semana. La conmemoración es algo curiosa ya que se festeja el inicio de algo. Algo que comenzó sin pies ni cabeza, y que sólo un grupo pequeño sabía lo que era. Hoy le llamamos país y está en serios problemas, principalmente por desigualdades que no han podido subsanarse, pero que aún así lo festejamos. Espero que sea un festejo para un nuevo comienzo, para una refundación. Así dejaremos la oportunidad para que nuevas generaciones festejen los 300 años con más y mejores motivos que los nuestros.


“Mientras pregunto en tono extraño ¿De qué bicentenario me están hablando?”

Ancizar Catrillón, compositor Colombino

Video: http://wn.com/POEMA_DEL_BICENTENARIO

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3 comentarios en “Bicentenario

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