EL Primer Amor

El primer amor puede presentarse a cualquier edad o incluso nunca suceder. Pero regularmente esta explosión química y física ocurre en la adolescencia. Es una experiencia que normalmente todos recordamos muy bien durante nuestra vida. Desde una perspectiva de adulto los problemas que trae ese primer enamoramiento parecieran sencillos, ingenuos, en comparación con los problemas que se tienen que lidiar en el día a día. Pareciera que de alguna manera olvidamos la tragedia y todo el melodrama que tuvimos que pasar.

Recordamos aquella experiencia, la atesoramos, algunas veces la idealizamos. Recordar el primer amor nos hace revivir la inocencia y fragilidad. Nos trae reminiscencias de tiempos más sencillos, más brillantes. De tiempos donde la pasión se exudaba por cada poro. Esos tiempos nos dejaron sus marcas e hicieron mucho de lo que somos como adulto, de como nos relacionamos sentimentalmente.

Casi deseo que fuésemos mariposas,

y viviéramos solo tres días de verano,

tres días así contigo

los llenaría de más placer

que el que cabe en 50 años.

John Keats

Es en nuestro corazón donde habita esa magia, el primer amor es el despertar de este órgano, para todo tipo de sentimientos. Aprendemos del cariño, de la desilusión, de las rosas y sus espinas. Forjamos en pasión nuestra alma y conocemos lo que es volar y soñar despiertos. Miramos fijamente al horizonte y vemos que no tiene fin, y no importa porque ahí es donde queremos ir, sabemos que podemos alcanzarlo, tenemos la fuerza para lograr lo impensable, lo imposible.

prmer besoLuego, invariablemente, la desgracia. Caemos cuando se rompen esas alas que nos llevaron tan alto. Y conocemos infiernos sentimentales muy profundos. Abismos de desesperación y soledad que cuesta remontar. Agonizamos en noches eternas. Entonces, poco a poco, aprendemos que se puede respirar sin tener cerca el aliento de la otra persona. El vacío se va llenando de nueva vida como un desierto con las primeras lluvias. Nuevos sentimientos brotan tímidamente después de aquellas lágrimas, afloran con nueva belleza, con brios renovados, y al terminar esa sequía encontramos que el corazón ya es más fuerte.

Los futuros amores serán medidos con la primera vara que lleva otras marcas. Primeros besos, primeras miradas…La misma locura del corazón que amó de forma desmedida, en un futuro si será medida.

Es maravilloso como dos personas sienten la necesidad de estar siempre el uno con el otro, hasta llegar a límites que escapan a la razón.

Sería muy sano para todos estar en contacto de alguna manera con el primer amor. Saber cómo está, dónde está. De otra manera quedan vacíos sin llenar, sentimientos que seguimos buscando y melancolías que se siguen reviviendo. ¿Sabes tú dónde está? o ¿ sabrá él dónde estás?

Al primer amor se le quiere más, a los otros se les quiere mejor.

Antoine de Saint-Exupery (1900-1944) Escritor francés.


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