La Regla de Oro

Es normal que al ser mexicano me haya sido inculcada la religión católica. Esta normalidad ya no lo es tanto por que en estos momentos las religiones cristianas evangélicas ocupan el 12%. En los últimos 20 años 5,717 grupos religiosos se han creado en México, principalmente en los cinturones de miseria, paradójica mente abandonados por la “religión de los pobres”.

Me fue inculcada y abrace la fe durante mi niñez y adolescencia temprana, hasta que renegué de ella y a los 14 años me enfrasqué en una búsqueda que no ha acabado. Así conocí y pertenecí a grupos muy interesantes como los gnósticos, los hare krishna, budhistas, judíos, y religiones cristianas (que tienen a la Biblia en sus diferentes interpretaciones como guía) los testigos de Jeova, Mormones, adventistas, etc. Unas me gustaron más que otras, pero siempre he tenido la idea de que si existe un mundo espiritual eterno después de la vida es una idiotez muy grande no poner su busqueda como uno de los principales objetivos personales.

En otras palabras, es cambiar algunas décadas de vida por una eternidad. Y no se necesita ser matemático para entender el concepto de cantidad, hasta las hormigas saben distinguir entre un montoncito de un montón.

Pero a un lado de esto y a pesar de las grandes diferencias de todas las religiones, desmenuzándolas se llega a una interesante conclusión: La base de todas las creencias es la misma, cuidar del prójimo como de ti mismo. Es “no hacer al otro lo que a ti no te gustaría que te hicieran. Lo mismo que Confucio predicaba hace 5,000 años.

Esta conclusión de que las religiones se basan en la misma premisa no es original mía, como todas mis ideas ya miles las han tenido anteriormente. Miles han recorrido mis caminos de diferentes formas y es lo maravilloso de la vida, que todos pensamos y sentimos igual, sólo que lo expresamos diferente y por ello actuamos en consecuencia.

Mas si uno es lo suficientemente paciente y escucha con atención a las personas, no a sus palabras, sino a lo que callan, se dará cuenta que su opinión por más distante que esté de la nuestra, tiene un mismo objetivo. Y entonces la tarea no será quitarnos al otro de encima, sino poco a poco coincidir.

Existe un movimiento que se conoce como “Carta por la Compasión“, donde se busca llevar a cabo una cruzada para que las personas pongan en práctica “la regla de oro”, el no hagas a los otros que antes mencioné. Ese precepto está arraigado en el hombre. Buscamos que nuestras religiones (nuestras uniones) se enfoquen en ello, y lo más sublime de nosotros, a lo que llamamos espiritualidad, se basa en este sentimiento de compasión (literalmente: sufrir juntos) y esta nos lleva a la caridad a la empatía, al amor al prójimo y a sus opiniones. Nos permite abrazar lo diferente y no a quitarlo del camino.

Hay una historia que habla de un famoso rabino, contemporáneo de Jesús. Un pagano vino a él y le prometió que se convertiría al judaísmo si el rabino le recitaba toda la Tora (libro sagrado del judaísmo) mientras el se mantenía en un pie. El rabino se paró en un pie y le dijo “lo que odias para ti no se lo hagas a tu vecino. Esa es la Tora, el resto son comentarios. Ahora ve y practícalo.“.

Y exactamente se puede decir lo mismo de la Biblia y de todos los libros sagrados de las principales religiones. Es lo que Epícuro llamaba “la ética de la reciprocidad”. Desvirtuada después por los pensadores de la revolución francesa, que en su dejar hacer, dejar pasar, (laissez faire) se enfocaron más en lo personal que en lo colectivo y afectó a todas las esferas del mundo occidental, principalmente a la económica y por ende a la política.Y ese es el mundo que vivimos en la actualidad. México llora el trato que se les da a sus inmigrantes y deja que se haga lo que sea con los que cruzan por la frontera sur.

Mucho se ha culpado a las religiones de llevar a cabo las principales separaciones y masacres del mundo. La verdad no son las religiones, sino el ego de sus dirigentes. Cuando los intereses de estos se convierten en una política de tomar lo que ellos creen merecer, su estupidez se convierte en tragedias para otros.

Así el ego hace que tengamos nuestras guerras personales y “los otros” son el enemigo a vencer, no el hombre del espejo, sino nuestro vecino, nuestro compañero y en otras ocasiones hasta nuestros hermanos. Nuestro mundo se convierte en una triste y solitaria carrera hacia ningún lado.

Una de las etimologías aceptadas para la palabra Religión nos dice que el término deriva de latín “religare” que es unir, vincular. Y de esta forma las religiones son una manifestación del ser humano de unirse a sus congéneres de una manera igual, compartiendo y entendiendo sus pasiones, sus sufrimientos. No es la naturaleza de la religión separar, esa es la naturaleza del ego nuestro.

En la actualidad no profeso ninguna religión, soy “arreligioso” o, como se acostumbra ahora, agnóstico. Pero no soy ateo. No por no creer en uno de los dioses que una religión me impone soy ateo. Pero no lo soy por que tampoco soy lo suficientemente soberbio. Mi ignorancia es infinita y mientras no sepamos todo, y me refiero a todo, siempre habrá un lugar donde puede habitar ese ser al que llamamos Dios. Sólo los soberbios y los que no saben que no saben, son ateos.

Y por ello, el buscar una oportunidad de acudir a una misa es inestimable. Es la oportunidad de encontrar ese vínculo, con nuestros congéneres aunque sea por un humilde  momento. Es la oportunidad de dejar el ego en la puerta de la iglesia, templo, mezquita o explanada y unirnos en la compasión. Si nos unimos con este objetivo en mente con más frecuencia, entonces cambiaremos al mundo.

“¿Qué haremos mañana cerebro?….Lo mismo que hacemos todos los días Pinky….Tratar de conquistar el mundo”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s