Madres

No todo mundo puede festejar este día. ¿Cómo se sentirán las mujeres sin hijos o sin madre?

Se de mujeres solteras que no tienen hijos que me contaban cómo en el día de las madres se les presionaba no sólo a tener parejas sino también al “bueno y ¿cuándo?”  Por otro lado conozco muchas mujeres que han perdido a sus madres hace poco y que sentían que sólo querían que este día pasara rápido.

También están las que tienen madre o hijos pero están peleados y no tienen ninguna gana de relacionarse con ellas, menos cuando se sienten obligados a quererlas sin haber solucionado los conflictos importantes.

Dicho esto, mi reflexión tiene que ver con la presión que sentimos todos a gastar, a estar felices, a quererlas en forma instantánea sin visualizar que el tener una buena relación es parte de un proceso de amor y entrega mutua.

A los que tenemos  el privilegio de tener a nuestras madres vivas y además con una buena relación, el día de la madre es una oportunidad maravillosa para ratificar y expresar lo mucho que las queremos y lo mucho que tenemos para agradecerles.

Tendremos que recordar también a aquellas personas que no siendo madres biológicas, hacen de madres adoptivas ya sea de sus sobrinos, de algún niño que cuidan hace años y tantas otras mujeres que ejercen su maternidad desde el corazón y no sólo desde el útero.

Son ante todo mujeres, y cuando ellas se decidan levantarse, el mundo se levantará con ellas.

Por otro lado, para graduarse de madre alguien tuvo que graduarse de hijo o de hija. Así que festejar a unas es festejar a los otros. Es por ello que este día encontraremos hijos tristes, solos, ya sea porque sus madres partieron o porque tienen dificultades con ellas o no pueden brindarle a sus madres el cariño que ellos quisieran por que las circunstancias o las distancias no lo permiten. Ojala por lo menos se la pasen en compañía y en cariño de otras personas de limpios corazones.

La madre migrante (Migrant mother) Dorothea Lange, 1936

Madre Inmigrante (Migrant Mother) Fotografía de Dorothea Lange - 1936

Puedo poner una imagen bella donde la madre está feliz con su bebe en brazos. Pero prefiero esta, me parece que representa perfectamente el semblante de preocupación por el futuro que adquiere una mujer al convertirse en madre. Semblante que no desaparece nunca sin importar la edad. Es la dualidad de la vida, se adquiere la felicidad y la preocupación de un hijo.

En el blog Waipueduca me encontre esta bonita poesía:

Ella está triste.
Ya tiene muchos años.
Se siente sola.
Tiene muchos dolores físicos.
Pero los más fuertes son los del corazón.
La ingratitud, el egoísmo, el olvido…
Ella siempre estuvo allí para todos.
Tuvo una vida simple quizás a ojos de muchos.
Pero la realidad era que ella siempre supo hacer que todo se viera mejor.
Disfrutó de sus hijos
Y muchísimo de sus nietos.
Su vida completa dedicada a los demás.
Nadie se lo pidió, es cierto.
Pero ella lo hizo feliz.
Ahora ya no es tan fuerte.
Sufre por cosas pequeñas.
Ya que desea que todos sean felices.
Sólo pide un poco de salud y un poco de atención.
Y no es tan difícil.
Paciencia, cariño, detalles, escuchar, visiticas, llamaditas, palabras amables, generosidad y buenas noticias.
Quisiera que no estuviera triste.

Hoy intentaremos con un poquito de cariño, entre todos, que te sientas menos sola.


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