Amor es…

Comienza el año, y es buen momento para preocuparnos más en lo que tenemos que en lo que queremos tener. Lo que tenemos es real, existe. Y es muy probable que si no lo tuviéramos lo quisiéramos. Así que aprovechemos la oportunidad que nos da la vida para disfrutar principalmente a quienes nos hacen que la vida tenga otro matiz, a los que nos aman y a los que amamos.

Y si se tienen roces con esas personas tengamos en cuenta que el mantener una relación es un trabajo que requiere de todos los esfuerzos posibles para mantenerla viva y no sólo eso, sino que es nuestra obligación hacerla crecer.

¿Tenemos las relaciones que queremos? ¿Luchamos realmente por mantenerlas y cuidarlas? Hay que arrimar el alma para que florezcan. He tenido platicas con amigos en estos días. Algunos han pasado por dolorosas separaciones. Alguno de ellos no llegaron ni a meses en sus matrimonios, otros lucharon durante años para mantenerlo pero esperaban que el tiempo mágicamente lo arreglara. Y me impresiona encontrarme con que ellos, sin conocerse entre si, lleguen a la conclusión que el amor no existe o que debe de ser acotado. Y eso me lastima.

Ya sea por mi condición de idealista empedernido o por que mi realidad siempre ha sido otra, pero siempre he considerado al amor como algo incondicional. No alejado de la razón por que hay veces que nuestra cabeza nos dice razones que el corazón no quiere escuchar.

El problema es cuando me empiezo a dañar en el proceso de querer salvar la situación, cuando ese daño es permanente, cuando altero mi forma de enfrentar lo cotidiano y pierdo la esperanza frente a la vida, frente a mí mismo y empiezo a sentir que es la “vida que me tocó”, que nada puedo hacer para cambiarla y que es mi destino, sin ninguna posibilidad de que algo pueda modificarse.

Aquí hay que tener en cuenta, como un elemento importante, que uno al final tiene la vida que quiere tener y acepta lo que quiere aceptar.

Los miedos se desvanecen cuando uno los enfrenta y se agrandan cuando uno corre de ellos.

Es importante evaluar cuánto es paciencia, cuánto es ilusión, cuánto estamos trabajando por el cambio y cuánto esperamos sólo que ocurra. Debemos evaluar cuánto nos estamos destruyendo y no sólo a nosotros, sino que a los que queremos también.

De otra manera se puede destrozar una relación y hay muchos sentimientos implicados. O se puede buscar un escape, caer en la infidelidad.

Hay miles de matices. Pero se pueden englobar y parece tener distintos significados para cada género.

La infidelidad masculina se caracteriza por la búsqueda solamente de sexo o de probar erróneamente su masculinidad, involucra muchas veces más el proceso de caza que la presa en sí. Es muy normal que el hombre ame a su mujer y le sea infiel. Obedece a la capacidad que tiene el género masculino de separar las cosas. Esta capacidad no debiera de traspasar los códigos de verdad y honestidad que deben de existir en la pareja.

En la mujer, la mayoría de las veces, incorpora el sentimiento y por ello son más peligrosas. Ya que su sentido de compromiso se vuelca hacia la persona que ama y no con el que están formalmente comprometidas. El pensar demasiado en alguien genera un doble standard y se complica la trama. Es importante para la mujer el hablar, el expresarse, y cuando su pareja no lo hace a menudo hay un interlocutor que puede ocasionar también el sentimiento.

Ocurre también que no es necesario estar mal con su pareja, sino por que en su evolución como hombre o como mujer algunos temas quedaron pendientes y lamentablemente los tratan de resolver de esta manera. Esta es la infidelidad que más confusiones causa en el interior de cada quien.

Las generaciones más jóvenes han ido cambiando un poco estos códigos. Una mujer muy joven puede separa fácilmente sexo y amor, aunque en el fondo del alma quizás no lo logre totalmente.

Quizás todos estos temas tienen que ver con que no hemos entendido que el amor más que un sentimiento, es una decisión y que ojalá las personas que se comprometen a una vida junta lo comiencen a evaluar en esta perspectiva. El amor todo lo puede cuando se incorporan estos dos elementos y sobre todo cuando la pareja tiene un concepto de trascendencia en la espiritualidad.

La verdad duele, pero no daña la vida a largo plazo. la mentira, en cambio, es como una gota que cae siempre en el mismo lugar, haciendo daño en forma silenciosa.


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6 comentarios en “Amor es…

  1. Lacrox:

    Puedo ver que comenzaste el año con mucho en mente. Quién fuera tú… yo todavía siento que necesito vacaciones y más con este frío que no es usual por acá.

    En fin. Me gustó el tema y quisiera añadir algo:

    El amor en una relación de pareja o de amistad está condicionado a dar y recibir. El que da espera recibir a cambio (así debiera ser), el que recibe da un poco más de lo que tomó. Es así como funcionan las relaciones. Cuando no funcionan es porque no hay equilibrio en el dar y el tomar. Generalmente uno da, el otro toma y no devuelve.

    Ésto sólo funciona en la relación padre-hijo o maestro-alumno. Padres y maestros dan sin esperar recibir más. Hijos y alumnos sólo reciben.

    Cuando la pareja tiene problemas es porque uno de ellos está en la posición infantil de sólo recibir. No hay nada qué hacer. Eso nunca funcionará simplemente porque los implicados no están a la misma altura.

    Y por último, el dar y tomar también conlleva lo malo, o el daño. Para que el equilibrio en una relación permanezca, es necesario que cuando uno dé algo malo, el que lo recibió a cambio devuelva un daño un poco menor. Esa es una prueba irrefutable de amor.

    De lo bueno, lo mismo y un poco más. De lo malo, un poco menos. El amor es equilibrio…

    • Me da gusto saludarte y sobre todo desearte un año pleno de dicha y paz.

      Estoy de acuerdo. En el dar y el recibir se va haciendo una “democracia” sentimental en las relaciones. Y es uno de los reclamos más frecuentes.

      Aunque yo sigo viendo los sentimientos diferentes. Para mi el amor es dar sin restricciones, es amar y “hasta no verte Jesús mío”. Se que es soñador pero me ha resultado, tengo 14 años de casado y compartimos esa idea mi señora y yo. Será que la búsqueda es más espiritual.

      El dar siempre conlleva una esperanza de retribución. Incluso en las relaciones que mencionas de padre-hijo y la de maestro-alumno. Quizás la más desapegada es la de madre-hijo. Aún así la madre espera al menos recibir una retribución de satisfacción por que su trabajo y esfuerzo han dado como resultado un hijo de tal o cual manera.

      La madre encuentra el equilibrio muchas veces en la resignación.

      Pero el amor de pareja es diferente, la resignación sólo deja frustraciones y, en el mayor de los casos, genera conflictos.

      No se si coincido en que si uno da algo malo el otro lo devuelva menor. En mi opinión sería no devolverlo, la prueba de amor ¿no estaría en simplemente en devolver bien por mal y no siendo un poco menos malos que el otro?

      No se, quizás es mi idealismo el que pregunta. No quiero explicarme mal. Mi teoría no es que cada vez que te hieran te aguantes, sólo tenemos 2 mejillas. Por eso sólo se pone la otra después del primer golpe. Ya no se puede poner alguna más si hay un segundo.

      Por lo pronto, arrópate bien. Que al parecer a Eolo y Bóreas todavía les quedan soplidos para estos lados por unas semanitas más.

  2. Hola Lacrox:

    Me encantan este tipo de conversaciones. Lo que escribí en mi comentario anterior es lo deseable, lo mínimo para que una relación de pareja funcione.

    Cuando ambos alcanzan un nivel más alto, el amor se vuelve más puro. Parecido al Amor Divino que es tan perfecto que necesita nada a cambio. Es una relación indestructible.

    El amor de padres a hijos es lo más parecido al Amor Divino. Es un amor que no DEBERÍA perdir nada a cambio. Primero porque el hijo llegó porque los padres quisimos, después porque es una vida que no nos pertenece y nos ha sido confiada para guiarla. Todas las madres en diferentes niveles tenemos necesidad de ver retribuído nuestro amor a los hijos, pero eso no es bueno para nosotras. Es nuestro Ego el que exige esa retribución. Cuando lo reconocemos y nos damos cuenta de ese error, despacito nos vamos acercando al Amor Divino que vive dentro de todos nosotros.

    En relación a dar de lo bueno un poquito más y de lo malo un poquito menos, tal vez no lo expliqué bién. Te doy un ejemplo:

    Una pareja se casa. Debido a ésto el hombre debe dejar sus estudios para trabajar. La mujer, por amor, le dice que no deje la Universidad, que termine sus estudios y que vivirán únicamente de el trabajo de ella. Todo este tiempo ella trabaja doble horario y se encarga de la mayoría de las labores del hogar. Así demuestra ella su amor. El hombre se gradúa y poco tiempo después la deja. ¿Cómo puede ser posible? Ella dió tanto durante tanto tiempo, que él siente que ni con su vida le podría pagar. Él no dió nada a cambio de todo.

    El equilibrio en el dar y tomar es fundamental, porque da de a poco y toma de a poco, para que dure mucho tiempo, para que la relación se fortalezca, para que el amor continúe.

    No es correcto, ni maduro ni amoroso herir a la persona que amas. No es correcto, ni maduro ni amoroso, esperar que la persona que amas, después de herirla, te pida que la vuelvas a herir.

    Es correcto, maduro y amoroso, que después de herir a tu pareja le ofrezcas una disculpa, le digas que sientes mucho el daño que le hiciste, que te haces responsable de lo que te corresponde y que como humano, esperas que ella te devuelva en pequeña medida lo que hiciste. De tal forma que quedan a mano y el amor persiste. El silencio, el aguantar, el “perdonar”, sólo acarrea resentimientos a largo plazo y ésto destruye la relación.

    Ya me dirás tu opinión sobre mi forma de pensar al respecto. Aguanto un piano…
    Lo que no aguanto es el frío, de verdad. Ninguna cobija es suficiente. Supe que en Alaska hay unos abrigos que calientan con baterías. Creo que necesito uno de esos.
    Por lo pronto escribiré para calentarme las manos aunque sea.

    Saluda a tu esposa de mi parte y reciban un abrazo a prueba de violencia.

    • En el arte de Amar de Ercich From, recuerdo que diferenciaba muy bien el amor de padre y madre. Decía que el amor de padre se gana mientras que el amor de madre es incondicional. Siempre supe a que se refería aunque leí ese libro a los 17. Ahora como padre lo vuelvo a entender ya que obviamente uno ama a sus hijos de una forma automática, pero de alguna manera es diferente entre los padres.

      Ele ejemplo que pones del marido que deja a su esposa cuando han superado los obstáculos es muy triste. Me hace recordar una canción de hace varias décadas “ahora que sobra el dinero” de Estela Nuñez. Pero las personas van cambiando y lo que ahora se acomodaba después en otras circunstancias ya no. La ingratitud.

      Como el caso reciente del latino que en Miami se sacó la loteria y dejó a la esposa en la calle.

      He comentado en otros post como el amor de género es egoísta, si ama quiere ser amado, y si es correspondido quiere ser exclusivo. El amor de madre es desprendido, “aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera” exclaman en cada rincón esas eternas piadosas.

      El amor de hombre, aunque es medido, generalmente es llevado más allá que el amor propio ya que el hombre muere más por amor que la mujer. El amor de hijo es ingrato, aunque tiene que ver mucho con la cultura ya que las culturas latinas tienen hijos que nunca harán lo suficiente por su madre, por más que lo intenten siempre seguirá ese sentimiento de que se pudo haber hecho más.

      Por eso cada tipo de amor es sui generis.

      Más en el amor de pareja el equilibrio lo es casi todo. Cuando uno quita tiene que dar después. Cuando uno da tiene después que recibir. Es cansado siempre ser el que rema, y si un tiene ese papel termina tarde que temprano por cansarse. Ojala fuera tan fácil de hacer como escribirlo. Las personas y las circunstancias cambian y por lo tanto también lo hace la relación.

      “Nosotros nos casamos esperando que las mujeres nunca cambien y ustedes se casan esperando que nosotros cambiemos”. Creo que sucede lo contrario, ustedes cambian, nosotros no. Y el equilibrio comienza a romperse. Ya que la forma de trasmitir las necesidades son diferentes y nosotros pensamos que son las mismas que de novios y ya no lo son.

      Mucho tiene que ver con la naturaleza del género. Ustedes interiorizan todo, atrapan, sienten. Nosotros soltamos. Trabajamos por objetivos, ustedes por proceso. Y cada uno tiene que ir aprendiendo un poco del otro para encontrarnos en puntos medios. Ya que mientras no lo hagamos, la guerra será incruenta.

      Pero es una guerra que vale la pena pelear, al menos para mi.

      Saludos

  3. Lacrox:

    Es imperdible El Arte de Amar de Fromm. También lo leí hace años y me aclaró muchas cosas.

    Pero hace poco me encontré con Bert Hellinger. Este señor es alemán, desarrolló una terapia llamada Constelaciones Familiares. Y su teoría y terapia las basa en el Amor. Te recomiendo que leas algún libro de él. No es fácil conseguirlos traducidos al español, son caros, pero te aseguro que valen la pena. Cuando puedo (cada mucho tiempo), me doy el gusto de comprar uno. Estoy segura que te va a ayudar a ver el corazón humano desde otro punto de vista.

    Claro que luchar por una relación madura, amorosa y respetuosa siempre valdrá la pena. La recompensa es muy grande.

    Saludos.

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