Ultimo Día del Año

Buen momento para reforzar lazos, y buen momento para la reflexión. Es buena idea hacer una evaluación de lo que fue el año.

N
o evaluar las cosas como buenas y malas, sino como cuales fueron buenas y cuales fueron un reto y nos permitieron aprender. Todo lo que ocurre en un año es necesario que ocurra independientemente que no me guste que pasara. Por lo tanto la evaluación de un año nunca debiera ser mala, uno siempre debiera tener la capacidad de rescatar lo mejor de lo vivido, es decir, los aprendizajes que obtuviste de esas vivencias.

La planificación del 2010 será mejor si analizamos que no nos gusto de nosotros en el 2009, que no repetiríamos, que cambiaríamos, que nos haría mejor persona.
Cada cual vera su desafío. Si no fuiste tan profesional y necesitas ser más sistemático en tus deberes, si no hiciste suficiente ejercicio, etc.

De ese análisis quizás salgan conversaciones pendientes. Personas a las que no llamamos, acciones que no tomamos y cosas que no dijimos. Habrá que buscar los encuentros con ese amigo, con ese familiar, dar el primer paso sin esperar que el otro sea el que lo de. El perdón, o el perdonarse, a la larga es un regalo que uno se da a si mismo más que al otro. Hay que cerrar asuntos para poder tener nuevos.

Estamos más ocupado en reclamar todo lo malo que nos hayan hecho, que en el agradecer todo lo bueno que hemos recibido. Nos cuesta mucho dar las gracias, nos cuesta mucho entender que a lo mejor no estamos viviendo todo lo bueno que queremos vivir, pero que debemos agradecer lo que estamos viviendo, porque estamos aprendiendo. Cuando se cambia la palabra “problemas” por “lecciones” se acaban los problemas, y empiezan sólo los aprendizajes.

Los que tienen personas con mala salud, aprovechen el presente, regalen una sonrisa a pesar que en ocasiones no sea fácil. Es el minuto para conectarse con lo que hoy se tiene, porque el mañana es incierto para todos, no solamente a los que tenemos a alguien enfermo a un lado. Hay momentos que requieren mucha paciencia pero igual se puede reír. La perdida de un ser querido es siempre un golpe, la muerte siempre es inoportuna; pero una partida también puede suscitar encuentros, aprovechemos esas pequeñas ganancias que nos dejan las grandes perdidas.

Empecemos el año nuevo quitando esa cara fruncida, queriendo demostrar que es un signo de inteligencia e importancia o madurez. Dejemos de pensar que el tipo que se la lleva tirado de la risa es superficial. Ojala cambiemos esa actitud y valoremos la sonrisa. No es necesario estar de mal genio en la vida para poder tener actitudes maduras y si empezamos el año sonriendo, siendo gentiles, saludando en los ascensores en vez de mirar los números de cada piso como imbeciles; conociendo los nombres de los conserjes y de la gente con la que nos relacionamos, yo estoy seguro que vamos a partir el 2010 con un país mucho mejor, más alegre, más optimista, independiente de la crisis tan publicitada y todo este susto que se nos viene.

Tenemos otros 365 días para encontrar la posibilidad de amar más, de tratar de dejar huella y la oportunidad para que seamos un poco más felices.

¡Feliz 2010!

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