A Huarache Puesto

“Toda la gente que se propone enderezar al mundo lo que en realidad quiere es enchuecarlo a su medida”

He estado un poco ausente de obligaciones tácitas adquiridas. Pero esto se debe principalmente a una deuda adquirida con la sociedad.

Con la sociedad bancaria. Ya que las deudas se acumularon al reducirse los flujos de ingresos y hay que trabajar el doble, al menos,  para vivir igual.

Pero la distancia da oportunidad de ver las cosas distintas. Y es increíble la capacidad que tenemos las personas para desbaratar lo que un día nos parecía bien.

Seguramente si Dios hubiera tenido críticos en su creación el universo se pareciera más a un cuadro de Dalí. Si me acerco y admiro “La Piedad” de Miguel Angel, debo admirarla como es, hermosa por si sola. No por su autor, no por su época, sino por lo que me hace sentir. El arte es así, es un sentimiento. Haciendo a un lado el valor ridículo que en ocaciones alcanza un cuadro, el valor real es el sentimiento que causa. Lo  mismo para cada una de las 6 artes, o 7 si se quiere incluir al cine.

Pero puedo comenzar a opinar sobre la obra en mención, “me parece bonita…pero…el marmol es muy frio y no combina con la decoración, ¿qué tal si la pintamos?” Y nunca falta quien haga del arte, de la obra acabada, un esperpento. Hay que tener cuidado con las opiniones. Barkley, jugado de baloncesto de la NBA, dijo quizás lo único inteligente que se le ha escuchado, “Opinions are like assholes, everybody has one. Some just stink more than others”.

Si usted va a una tienda de pintura, a la que guste. Y pregunta al que despacha sobre cual es su mayor problema a la hora de vender una pintura, le dirá que una ama de casa. El comentario no es misógino, dentro de las grandes capacidades que las mujeres tiene, también poseen algunas cosas que requieren mucha paciencia por parte del interlocutor. La razón de que la señora sea un dolor de cabeza, es que al momento de elegir un color para la sala y otro para la cocina, hacen que el mezclador de pinturas desquite su sueldo, a cada mezcla que prueba se le tiene que ” poner un poco más de blanco, o un poco más de verde, o quizás un poco de marrón. Pero ¿sabe qué? mejor no, vanos a probar el azul tan lindo que tiene en la pared, ese me encantó. Y ya que estoy bien segura, le pondremos un poco más de blanco, y un poco más de….”

—Érase una vez un ciempiés que bailaba estupendamente con sus cien pies Cuando bailaba, todos los animales del bosque se reunían para verlo. Y todos quedaban muy impresionados con el exquisito baile. Pero había un animal que no le gustaba ver bailar al ciempiés. Era un sapo…

—Sería un envidioso…

—¿Qué puedo hacer para que el ciempiés deje de bailar?, pensó el sapo. No podía decir simplemente que no le gustaba el baile. Tampoco podía decir que él mismo bailaba mejor; decir algo así no tendría n¡ pies ni cabeza.
Entonces concibió un plan diabólico.

—¡Cuéntame!

—Se sentó a escribir una carta al ciempiés. «Ahhh, inigualable ciempiés», escribió. “Soy un devoto admirador de tu maravillosa forma de bailar. Me encantaría aprender tu método. ¿Levantas primero el píe izquierdo # 78 y luego el pie derecho # 47? ¿O empiezas el baile levantando el izquierdo # 23 antes de levantar el pie derecho # 18? Espero tu contestación con mucha ilusión. Atentamente, el sapo”

—¡Caray!

—Cuando el ciempiés recibió la carta se puso inmediatamente a pensar en qué era lo que realmente hacía cuando bailaba. ¿Cuál era el primer píe que movía? ¿Y cuál era el siguiente? ¿Qué crees que pasó?

—¡Creo que el ciempiés no volvió a bailar jamás!

—Sí, así acabo el cuento, Eso pasa cuando la imaginación es ahogada por la reflexión de la razón.


“Si el humano no mantiene el paso con sus compañeros tal vez sea porque escucha un tambor diferente. Dejadlo llevar el paso a la música que oye, no importa lo rítmica o remota que sea.”

David Thoreau

2 comentarios en “A Huarache Puesto

  1. Les comento que a mi me paso algo muy parecido al o del cien pies, resulta que me ofrecen un puesto en mi actual trabajo, en el cual tenia que desarrollar muchos proyectos, todos encaminados a mejorar la atención al cliente, así que acepte, en la oficina tenia a dos “colaboradores” uno de ellos con maestría en el área del os proyectos, y el otro a punto de jubilarse, peor por asares del destino a los dos días de haber aceptado los dos colaboradores, se van uno de vacaciones y otro de permiso, por lo que me quedo trabajando sola por 2 mese mas o menos, tiempo en el que tuve que resolver un sin numero de situaciones, además de avanzar en lo proyectos, les cuento que en eso 2 mese avance lo que no avance en año posterior, cuando regresaron mis “ayudantes” ya que fui objeto de criticas innumerables, y escasa alternativas o propuestas, así andaba daba dos paso y me devolvían 4, hasta que alguien me sentó y me dijo todos nos hemos equivocado, la única manera de no hacerlo, es no haciendo nada, así que adelante, has lo que puedas y pon tu mejor esfuerzo, desde entonces lo proyectos y el trabajo han caminado, no tan rápido como quisiera, pero ahí van, eso si de mis colaboradoras ya no han de tener hígado por los corajes que con mi trabajo les he hecho pasar. El otro día sorprendí a un compañero hablando de mi, diciendo que era una mala persona, me trajo pensando algunos días, llegue a conclusión que para empezar no me conoce como persona, podría opinar como trabajadora o como jefa, que soy mala, pero no como persona, y si, lo admito, trabajo para una institución que presta servicios de salud a toda la población del estado y de otros estados, cuando ha habido errores graves en el desempeño del trabajo, no me he tentado el corazón para pedir destitución de puestos, por que es lo mínimo que pediría si la o las personas afectadas por dichos errores fueran mis familiares y por que ese es parte de mis funciones, trato de respetar las leyes, educar a mis hijos, ser una buena esposa, hija, hermana, madre, nuera, cuñada, Tía, prima, amiga, vecina y compañera de trabajo, nuca le podremos dar gusto a todo mundo, recibo las quejas, sugerencias y comentarios, tomo de ellos lo que me pueda servir para ser mejor y hacer mejor mi trabajo, y lo demás lo desecho, así que le dejo solo a Dios juzgar mis acciones el día que muera.

  2. Cualquiera que sea tu posición será juzgada. El detalle es que no lo sea por tu honestidad. Puede ser tu desempeño, tu actitud, pero esto cae en la normalidad.

    Se vive en un país donde estamos acostumbrados a las “medias tintas”. No se puede decir la verdad por que incomoda. No se puede ser reacio en las decisiones por que incomoda.

    No nos gusta que alguien se imponga. Ya lo he comentado en otros post, nuestra cultura no permite la autoridad, ya que esta es sinónimo de tiranía y en nuestro ADN está el rechazo a ello. No podemos ver la autoridad más que impuesta.

    Y el éxito ajeno tiene la misma connotación, no nos es aceptable más que en el marco de la crítica.

    Así que si tienes un puesto de decisión, y con éxito, es tu karma. Si a eso le agregas el ser mujer, sonamos. Estarás señalada el 100% del tiempo, no es un lugar agradable cuando se mira con los ojos de terceros. Así que sólo queda la satisfacción de hacer lo correcto y que el mundo ruede.

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