Culpa Emancipada, Pero Culpa al Fin

Es normal ver 2 damas caminando rumbo al cuarto de baño. A ellas, desde la infancia se les enseña ir acompañadas. Crecen y siguen pidiendo esa compañía hasta que llegan a una edad en la que ya no quieren que nadie las acompañe, pero para eso ya son abuelas.

Esta práctica siempre ha resultado desde ridícula hasta misteriosa para el género masculino, pero en el mayor de los casos es intrigante. <Y ya sea por mera compañía, por seguridad, por aprovechar el momento y platicar sobre sus semejantes, por mera costumbre, el hecho es que veo en esta práctica un pequeño ejemplo de la coodependencia que a la mujer se le enseña desde temprana edad.

Luego las presiones se diversifican y multiplican. ¿Ya tienes novio? ¿Ya te casate? ¿Y los hijos?…¿No te has casado? Llegada la edad, la soltería no es un estado civil, es un problema que hay que resolver. Y entre más pronto mejor.

Si tarda en resolverlo más que la mayoría de sus amigas comienzan las culpas “No soy lo suficientemente bonita, o joven, o flaca, o soy mala escogiendo a los hombres..algo está mal conmigo” En algunos casos, conforme pasa el tiempo, terminan casándose con el que se enamoró de ellas, no por que ellas estén enamoradas de él, pero si comienzan ese viaje pensando que ese amor será suficiente para enamorarse ambos. Aveces el resultado no es tan malo, pero bajo el ideal del otro, no el de ellas.

Son diferentes las razones por que la mujer da el Sí. No siempre es por amor. Esto último no excluye a los hombres, pero eso es tema de otro post. Al ser una meta en su vida, se intenta que el momento sea lo más mágico posible, como si en verdad después todo se transformara. La historia post-boda nunca es contada en los cuentos de hadas así que el felices por siempre pareciera un resultado mágico inmediato después del “sí, acepto”.

El hombre real, el esposo, siempre está compitiendo con el hombre mágico que se espera, pero esa competencia es muy desigual. Por ello la esposa con el pensamiento mágico siempre esta centrada en lo “que falta” y no “en lo que tiene”. Su esposo, inicialmente el príncipe azul comienza a perder la competencia y se convierte en un “premio de consuelo”, ya que no hay comparación con el hombre que existe dentro de sus cabezas y las críticas comienzan a ser el orden del día. Entre más grande la magia que se espera, más grande la desilusión.

Pero no importa, sigue con su vida, ya que disfruta de la coodependencia. Se aprendió a estar pendiente de los demás,de sus hermanos, de su padre, de sus hijos, de su esposo, no de su propia vida. Su vida y sueños no importan, están supeditados a los sueños y vidas de los otros.

¿Vivir sin ellos? La soledad no es opción. Su vida, al igual que sucedía desde pequeña, es como ir al baño, se debe caminar con alguien. Y siempre anda en búsqueda de su “media naranja” como si estuviera incompleta. Como si se hubiera nacido a la mitad. Y al encontrar a alguien “que la complete” pareciera que se está en deuda con él, que le debiera algo por “el favor de completarla”.

Hasta ahora sus historias preferidas tienen un príncipe azul. La de los hombres tienen acción y amores ocasionales. El matrimonio es una de las metas principales en la vida femenina, en el hombre es solo un paso.

La libertad femenina no es tal, es todavía un mito. Más bien se asemeja a un libertinaje. Es entendible, después de siglos de encadenamientos, en apenas unas décadas sin grilletes, no se han hecho a la idea. Andan a la deriva, probando placeres y corriendo de aquí para allá. Pero no se han afirmado como género independiente. Siguen sientiéndose incompletas sin alguien que dependa de sus cuidados.

Es en esa búsqueda que extravían el camino. Ya que encuentran tantos adictos, dependientes de una droga, de un sentimiento, de una patología. Tanto manipulador disfrazado de azul y por su naturaleza intentan salvarlo. Creen que su amor será suficiente para ello. Estos caballeros tienen una buena fachada y se asemejan realmente al príncipe esperado, pero a manera del Dr. Jekill y Mr. Hide, se transforman y una vez que la mujer está atrapada, comienzan a manipularla. La mente de ella no puede entender como aquella persona de buenos sentimientos se convierta en ese otro ser, simplemente no puede ser.

Comienzan los fracasos de él y ella comienza a sentirse culpable. Y ahí es donde la mujer codependientre empieza a decir: “¿No tendrá razón él?”. Ella nunca dice: “él está equivocado”, ella se hecha la culpa todo el tiempo a sí misma. Porque él es el hombre que siempre tiene los grandes proyectos, sólo que no los puede lograr porque nadie lo entiende. Porque las mujeres coodependientes viven con el síndrome del redentor, suelen pensar: “Yo lo voy a salvar, voy a lograr sacar de él el hombre bueno que es. La mujer anterior nunca lo entendió, la mamá era una bruja, no lo comprendía, pero yo con mi amor lo voy a transformar”. Y pierde su vida esperando que él cambie. No lo hará y sus patologías se incrementarán, sus adicciones también.

La culpa es un ingrediente muy importante en nuestra sociedad, ya que su moralidad es un producto mayormente cristiano. La religión cristiana proviene de la judía y de la hebrea. Las tres hacen sentir a sus fieles eternamente culpables. Para ser cristiano se tiene que sentir culpable todo el tiempo. Por lo que hice, por lo que dejé de hacer. Desde que nacemos venimos con pecado y si morimos deberemos de arrepentirnos de todo para poder alcanzar la gloria. Simplemente no se puede concebir un cristiano o judío sin la culpa eterna. “Por que el mayor pecado del hombre es haber nacido….” Se le prohibió al hombre el desear la mujer de su prójimo, pero no a la mujer el desear al hombre de su prójimo. Por que ni siquiera era digna de tener deseos. Hace poco leí sobre un manicomio en España, donde la mayoría de los internos eran mujeres, y muchas de ellas eran internadas por que durante el acto sexual gritaban y lo disfrutaban. Es de entender que las que quedaban libres se protegieran a si mismas tratando de ser insensibles en un acto que se convirtió solamente en reproductor. Y protegieran a su hijas diciéndoles que el sexo era malo, y ellas también lo serían si les llegaba agradar. Entonces la misma mujer condenó y negó cualquier placer y se encerró a si misma.

Desde que la mujer se despierta comienzan las culpas, el espejo le dice que “no es muy bonita, no es muy güera, no es morena, su pelo no es afro o lacio o rojo o negro. Sus pestañas son cortas, despobladas y sus cejas muy pequeñas….ni que decir de su cuerpo”, y la culpa prosigue todo el día y antes de acostarse la guerra con el desmaquillante, las cremas. Tratando de tapar los YA para que parezcan todavía.

Cuando se vive con culpas, se permite el maltrato. Y ahora a la supuesta mujer emancipada se le carga culpa por todo, por no ser suficientemente buena madre ya que se trabaja, por no ser suficientemente buena esposa por que se la pasa corriendo, por no ser lo suficientemente…suficiente. Y la emancipación le trajo nuevas y modernas culpas.

Es muy difícil que una mujer estando en este circulo detecte esos patrones. En cuanto encuentre a un hombre que sufre, lo querrá salvar. Sin ver que antes de poder sacar a ese hombre del pozo en que se encuentra, ella se hundirá con él. Y aún estando ahí abajo, pensará que ella lo pudo haber evitado.Y el manipulador se lo hará saber. Se convierte en una mujer maltratada, anímicamente, económicamente, físicamente. Y nunca se siente bien, aún cuando lo esté.

Cuando haga algo bien, ella pensará que siempre pudo hacerlo mejor, no por perfeccionista, sino por que no confía en si misma. “Que bonito color de cabello…” “¿Gracias, pero yo lo quería un poco más claro” “Que bien te quedó el corte….” “SI pero no era como yo lo había pedido…”. Nunca está completa. Es una esclava de las apreciaciones y decisiones de otra persona.

Este ciclo vicioso sólo podrá ser roto elevando la autoestima. Con más amor propio. Ahí está el trabajo. Deben de comenzar a quererse y entender que aún con o sin photoshop, con menos capas de maquillaje, con menos botox, con hombre o sin él, que aún así son bellas, no importa que tan diferentes están de esas portadas. La culpa debe dejar de existir y de esa manera serán libres para perseguir sus propios sueños, no los sueños de los demás, los propios. Con los aciertos y errores que esto significa.

Y los hombres, esos eternos ingratos tendrán que hacer su papel si aprecian verdaderamente la libertad. Se puede iniciar recordando que esa mujer a un lado, ha dejado todo para compartir su vida, y un poco más.

12 comentarios en “Culpa Emancipada, Pero Culpa al Fin

  1. Lacrox:

    Muy buena esta entrada. Y muy a propósito del comentario que hizo una bloguera sobre la super-mujer que quisiera ser y no puede.

    Ya estoy esperando la entrada sobre los hombres. Precisamente sobre eso quiero hacer mi comentario: “Esos eternos ingratos” y el amor a sí mismo.

    Pienso que en el fondo, el comportamiento de los eternos ingratos proviene precisamente de su baja auto-estima. Actúan como si no merecieran ser amados, compartir su vida (insignificante para ellos) con una mujer que sospechosamente consideran ellos, será capaz de mucho por que funcione la relación.

    ¿Qué opinas?

    Mando un abrazo a todos

  2. Hola Lacrox, hoy por primera vez no me agrado tu post y no se porqe, no es por feminista, menos por machista.
    Aunqe cierras con un buen consejo, empiecen a qererse y entender qe son bellas, solo qe ese consejo solo nos funcionara para qienes ya nos qeremos y supimos desde siempre qe somos bellas y por supuesto para qienes jamas hemos sentido culpa de algo, porqe simplemente fuimos y somos mas fuertes qe la instruccion de codependencia o subordinacion qe pudimos haber observamos de niñas.
    Y otra, no creo qe haya hombres malvados, ingratos ni malagradecidos, si alguien no se los permite.
    Saludos.

    • Quizás el término que buscabas en lugar de machista era hembrista. No tengo la menor duda que estés lejos de este análisis a una parte de las mujeres.

      Se generaliza en los comentarios ya que estar acotándolos les da un tono soso. Pero obviamente no son todas las mujeres. Pero si lo analizas desde un lugar más amplio veras que al rededor del mundo se ha educado de esta manera. No es para las mexicanas la observación solamente.

      Es importante que el ingrato y malagradecido sólo tenga una oportunidad. No se le debe dar otra. Pero la verdad, tienen miles, ilimitadas.

      Se le ha enseñado a la mujer actual a devolver los golpes, se han vuelto buenas en ello. Pero no se le ha enseñado a evitarlos. Y es mejor protegerse eliminando cualquier ataque que contratacando.

      Pero, y no digo que sea tu caso, ¿cuántas mujeres sin culpa conoces que trabajan muy emancipadamente y son independientes económicamente hablando, el marido las respeta, más llegan a su casa y tienen su segunda jornada no remunerada? ¿No es la misma culpa las que las lleva a arreglar su casa como doble labor mientras el hombre sólo tiene una jornada y media más si bien les va?

      • Mal qe sea la culpa qien las lleve a tener linda su casa, verdad, pero mas malo es qe la labor de embellecerla sea excluisiva de la mujer, porqe??? si en esa casa no habita ella sola.

        Todas las jornadas y labores son agradables, todas y mas si se hacen sin culpa, porqe, culpa de qe? y maaaas si se comparten sin exclusividades.
        Es asi como vamos obteniendo una convivencia armonica en el dia dia.

  3. Eso de que no hay esa clase de hombres si alguien no se los permite està como el refràn de la culpa no es del indio sino del que lo hace compadre. Yo no estoy completamente de acuerdo con ello, porque serìa quitarle la responsabilidad de sus acciones al hombre y caer nuevamente en que la mujer es la CULPABLE por permitirlo. Si una persona se deja golpear, insultar, maltratar, etc. no significa que automaticamente otra persona adquiera el derecho para hacerlo. Entiendo que somos responsables por permitir que una persona nos trate mal, pero eso no significa que toda la culpa recaiga en nosotros.
    Por otra parte, me alegra saber que si existen mujeres libres de la culpa como Duvy, yo lamentablemente todavìa no logro quitarmela de encima, crecì en una familia demasiado tradicionalista, asì que formò parte de mì desde que nacì y no me percatè de ella hasta la adolecencia cuando junto con otras primas empecè a rebelarme con eso del feminismo, desde entonces estoy en constante lucha para sacarla de mi vida, he visto a mis primas luchar y luego, al casarse, dejar de hacerlo para intentar ser la super mujer que comentaban por ahì. Generalmente trato de no sentime mal por las cosas que dejo de hacer, ya sea por falta de tiempo o porque no tengo ganas de hacerlas, sin embargo son muchas veces las que me encuentro repitiendome a mi misma “no es mi responsabilidad, fulanito tambièn tiene manos para hacerlo” porque muchas veces la culpa viene de no poder hacerle algùn favor a alguien. Otras tambièn viene de ser yo misma y no ser la persona que alguien màs espera que sea. Pero estoy trabajando en eso, ya es ganancia ¿no? . P.D. estoy tratando de consolarme a mi misma : )

    • Es bueno el autoconsuelo, por que ya te diste cuenta que hay roles y responsabilidades impuestas desde la cuna que son difíciles de observar.

      Con un poco de atención irán saliendo y se podrán revertir.

      Me parece que lo más importante es buscar un sueño, un sueño propio. Y entonces perseguirlo, y que los que esté a un lado de uno, lo compartan y me ayuden a conseguirlo.

  4. Hola yo coincido con Tia Duby, de todos los bloog es el que me nos me a gustado, será que por que parto de que el que lo escribe es un hombre y aunque te respeto mucho lacrox, jamas podras entender del todo el tema ya que desafortunadamente no eres mujer, si se trata de repartir culpas yo dire que la culpa no es exclusiva de los hombres, o de machismo, tambien hay cierta culpa del hembrismo, ya que entre los dos, nos dice que no hay puntos medios, es decir o te sujetas a la voluntad de tu hombre, o te levantas en armas y entonces si limpias la casa o haces comida eres una dejada, la verdad yo creo que hacer las cosas con amor y compromiso es la mejor opcion, en mi caso generalmente yo me ocupo de que la casa este limpia por dentro y mi esposo de que este limpia por fuera, asi lo decidimos por que a mi me gusta que mi casa este limpia, y a el le apasiona la jardineria, claro que si por algun motivo yo no puedo, el lo hace y viceversa, no por eso me ciento menos emancipada, los dos trabajamos y aunque los ingresos de El fueran suficientes, yo trabajaria, por que mi trabajo me apasiona y por si fuera poco me pagan por hacerlo, si es cansado agotador pero al final del dia hago lo que me gusta y creo que ahi esta la clave el poder de decidir.

    • Entre al tema de manera imparcial, y en verdad puedo serlo, a pesar de mi género.

      No estoy diciendo que TODAS las mujeres sienten culpa, o que TODAS las culpas de las que hablo están en las mujeres. Se tiene que generalizar al escribir, y en algunas partes se sentirán algunas identificadas y otras no.

      Pero lo importante es destacar aquí la existencia de este síntoma. Es como decir que la mujer siente morirse en los días de su regla y que son una bomba de temperamento. Algunas me dirán que no, que ellas tienen su periodo normal y otras se identificarán, pero lo importante es que el evento existe y afecte más o afecte menos modifica de alguna manera el diario vivir.

      La culpa de la que hablo es igual. Existe, en mayor o menor manera. Se aprecia mejor en ciertas regiones, o en ciertas culturas, en ciertos estratos sociales, etc., etc. Pero es innegable su existencia y a diferencia de la regla mensual, muchas mujeres la ignoran, no saben ni siquiera que la sientan o que se la hayan inculcado, y por ello es importante señalarlo.

      Seguramente me expresé mal ya que se entendió como si las mujeres fueran culpables por sentirse culpables y los hombres lo fueran por hacer sentir. No es así, es sólo señalar el hecho, un rasgo psicológico del cual no se habla mucho y les aseguro que bien analizado entre mujeres muchas comenzarán a entender ciertos comportamientos casi innatos y con ello poder modificar comportamientos.

      Cuando terminé de escribir el post, mi esposa lo leyó e inmediatamente me dijo: “yo no soy así”. Y claro que no lo es, pero en cuanto ve un plato sucio se levanta y lo limpia, no espera que uno de los hombres lo haga, y ni siquiera se lo pregunta.

      Ya vienen las festividades de Diciembre. Se disfrutará de la compañía de los allegados, caras ausentes estarán presentes, regalos, algarabías y una cena opípara. Supongo que las personas que no se identifican con el post verán que los hombres de la casa se levantan después de la cena a limpiar la cocina, lavarán los platos mientras sus emancipadas esposas lo secan. Las abuelas se sentarán a disfrutar a los nietos por que no hay nada que hacer, ya los hombres se ocupan de todo. Las mamás acercan a sus hijos varones a la cocina y les enseñaran a compartir esos deberes junto con las niñas. Les dirán que no se pierde virilidad y que es de personas responsables levantar todo. Y de ejemplo estarán sus padres que un acto de valentía y de apoyo a la igualdad se han puesto mandiles. No como un signo de docilidad. No. Sino como un acto solidario, además que esa prenda les ayuda a conservar limpias aquellas otras que fueron adquiridas para la ocasión.

      Las mujeres les darán un beso en la mejilla a sus maridos, hijos y hermanos por la gran cena que ellos prepararon, por que la cocina es de los dos, no tiene por que ser sólo una trinchera femenina. Todo fue compartido. Y habrá loas, cantos y saludos por que se habita una casa donde aquellas culpas del pasado están erradicadas…

      … en otras casas no será lo mismo. Las mujeres se matarán en los comercios peleando las mejores compras para después encerrarse por horas preparando platillos que serán engullidos de inmediato, y luego limpiar la cocina hasta tarde. Serán las primeras en levantarse para recalentar y de nuevo ver el mundo de platos que nunca se acaba. Pero aunque no le sea remunerado económicamente ese trabajo es lo de menos, es cansado, es agotador, más no importa, al final del día hacen lo que les gusta y ellas decidieron que así fuera.

      ¿O será acaso que nunca entendieron que no tuvieron en verdad ese poder de decisión? ¿Qué sin darse cuenta lo único que pudieron decidir es si tener un trabajo por fuera, además del de toda la vida? Por que uno es remunerado y les da la sensación de libertad, pero cada día vuelven al otro, al que se les ha reservado por siglos. Esclavitud ignorada, en muchos casos autoimpuesta. Con cargas pesadas de las culpas sobre los hombros. Pero siguen ahí, ya que no saben que son las culpas las que pesan, es estrés, ellas pueden dejarlo en cualquier momento, ya que es su decisión, no es imposición.

      No se. Soy hombre. Y por lo tanto jamás lo podré entender.

      ¿O sí? ¿y las que no lo entienden son las que están toreando en el ruedo y creen que lo hacen por gusto pero jamas pueden salirse de él? ¿Es menor la esclavitud cuando se hace con gusto?

      Como dije, soy hombre. Y al parecer no lo entenderé.

      • HOLA LACROX, CERRASTE BIIEN TU COMENTARIO: ERES HOMBRE, NO ENTENDERAS.
        QE TAL SI HABLAS POR TI, POR TU GENERO URGE QE SUBAS UN POST QE PLANTEE EL OTRO LADO, O MEJOR AUN, APOYATE EN UNA COLABORADORA PARA ESTA TAREA, TU ESPOSA, JEJE Y NO ES QE PRETENDAMOS QE TE RETRATE, NO.
        SALUDOS A AMBOS.

    • Yo tambièn creo que lo ideal es cuando se sabe que se tiene el poder de decidir. No me voy al extremo de culpar al hombre de todos los males, porque a fin de cuentas somos ambos “tanto mata el que mata la vaca como el que le detiene la pata”. Pero hay que reconocer que muchas veces no se siente culpa porque no se sabe que se tiene derecho a sentirla.
      En mi mundo ideal, cada familia decidirìa què parte es la que le gusta realizar para que funcione, en mi mundo ideal habrìa familas tradicionales donde la mujer se queda en casa y el hombre trabaja fuera, familias en la que todos comparten el trabajo fuera y dentro de casa y tambièn habrìa familias en donde el hombre se queda en casa y la mujer sale sin que a nadie le sorprendiera. Creo que nosotras tenemos tanto derecho a decidir sobre nuestra vida como ellos sobre la de ellos. Pero seamos honestos ¿apoco no nos sorprenderìa si conocieramos una familia como la que describì al final? ¿apoco no pensarìa la mayorìa que el hombre en cuestiòn es un mantenido aunque hiciera todo el trabajo en casa y que la mujer es una mandona? ¿no serà por eso que automàticamente preferimos adquirir los roles bien vistos por la sociedad?

  5. Hola Lacrox y compañeras:
    Traigo hoy un hermoso escrito que recibí hace tiempo. Por el día contra la violencia y porque atañe tanto a hombres como a mujeres. Espero les guste.
    “Vengo desde el ayer
    desde el pasado oscuro y olvidado
    con las manos atadas por el tiempo
    con la boca sellada desde épocas remotas.
    Vengo cargada de dolores antiguos,
    recogidos por siglos, arrastrando
    cadenas largas e indestructibles.
    Vengo desde la oscuridad,
    del pozo del olvido
    con el silencio a cuestas,
    con el miedo ancestral
    que ha corroído mi alma
    desde el principio de los tiempos.
    Vengo de ser esclava por milenios,
    esclava de maneras diferentes:
    sometida al deseo de mi raptor en Persia,
    esclavizada en Grecia bajo el poder romano,
    convertida en vestal en las tierras de Egipto,
    ofrecida a los dioses en ritos milenarios
    vendida en el desierto
    o canjeada como una mercancía.
    Vengo de ser apedreada por adúltera
    en las calles de Jerusalén
    por una turba de hipócritas,
    pecadores de todas las especies
    que clamaban al cielo mi castigo.
    He sido mutilada en muchos pueblos
    para privar mi cuerpo de placeres
    y convertida en animal de carga,
    trabajadora y paridora de la especie.
    Me han violado sin límite
    en todos los rincones del planeta
    sin que cuente mi edad madura o tierna
    o importe mi color o mi estatura.
    Debí servir ayer a los señores,
    prestarme a sus deseos,
    entregarme, donarme, destruirme,
    olvidarme de ser una entre miles.
    He sido barragana de un señor en Castilla,
    esposa de un marqués
    y concubina de un comerciante griego,
    prostituta en Bombay y en Filipinas
    y siempre ha sido igual mi tratamiento.
    De unos y de otros siempre esclava,
    de unos y de otros dependiente,
    menor de edad en todos los asuntos,
    invisible en la historia más lejana
    y olvidada en la historia más reciente.
    Yo no tuve la luz del alfabeto.
    Durante largos siglos
    aboné con mis lágrimas
    la tierra que debí cultivar
    desde mi infancia.
    He recorrido el mundo
    en millares de vidas
    que me han sido entregadas
    una a una .
    Y he conocido
    a todos los hombres del planeta.
    Los grandes y pequeños,
    los bravos y cobardes,
    los viles, los honestos,
    los buenos, los terribles.
    Mas casi todos llevan
    la marca de los tiempos.
    Unos manejan vidas
    como amos y señores, asfixian, aprisionan y aniquilan.
    Otros dejan almas
    comercian con ideas,
    asustan o seducen,
    manipulan y oprimen.
    Yo los conozco a todos,
    estuve cerca de unos y de otros,
    sirviendo cada día,
    recogiendo migajas,
    bajando la cerviz a cada paso,
    cumpliendo con mi karma.
    He recorrido todos los caminos
    he arañado paredes y ensayado silencios
    tratando de cumplir con el mandato
    de ser como ellos quieren
    mas no lo he conseguido.
    Jamás se permitió que yo escogiera
    el rumbo de mi vida.
    He caminado siempre en una disyuntiva
    ser santa o prostituta.
    He conocido el odio de los inquisidores
    que a nombre de la santa madre iglesia
    condenaron mi cuerpo a su servicio
    y a las infames llamas de la hoguera.
    Me han llamado de múltiples maneras:
    bruja, loca, adivina, pervertida,
    aliada de satán,
    esclava de la carne,
    seductora, ninfómana,
    culpable de los males de la tierra.
    Pero seguí viviendo, arando,
    cosechando, cosiendo,
    construyendo, cocinando, tejiendo,
    curando, protegiendo, pariendo,
    criando, amamantando, cuidando
    y sobre todo amando.
    He poblado la tierra de amos y de esclavos,
    de ricos y mendigos, de genios y de idiotas,
    pero todos tuvieron el calor de mi vientre,
    mi sangre y su alimento y se llevaron un poco de
    mi vida.
    Logré sobrevivir a la conquista
    brutal y despiadada de Castilla
    en las tierras de América
    pero perdí mis dioses y mi tierra
    y mi vientre parió gente mestiza
    después que el amo
    me tomó por la fuerza.
    Y en este continente mancillado
    proseguí mi existencia
    cargada de dolores cotidianos,
    negra y esclava en medio de la hacienda
    me vi obligada a recibir al amo
    cuantas veces quisiera
    sin poder expresar ninguna queja.
    Después fui costurera,
    campesina,
    sirvienta,
    labradora,
    madre de muchos hijos miserables,
    vendedora ambulante, curandera,
    cuidadora de niños o de ancianos,
    artesana de manos prodigiosas,
    tejedora,
    bordadora,
    obrera,
    maestra,
    secretaria,
    enfermera.
    Siempre sirviendo a todos,
    convertida en abeja o sementera
    cumpliendo las tareas más ingratas
    moldeada como cántaro por las manos ajenas.
    Y un día me dolí de mis angustias
    un día me cansé de mis trajines,
    abandoné el desierto y el océano,
    bajé de la montaña,
    atravesé las selvas y confines
    y convertí mi voz dulce y tranquila,
    en bocina del viento
    en grito universal y enloquecido.
    Y convoqué a la viuda, a la casada,
    a la mujer del pueblo, a la soltera,
    a la madre angustiada, a la fea,
    a la recién parida, a la violada,
    a la triste, a la callada, a la hermosa,
    a la pobre, a la afligida, a la ignorante,
    a la fiel, a la engañada, a la prostituida.
    Vinieron miles de mujeres juntas
    a escuchar mis arengas,
    se habló de los dolores milenarios,
    de las largas cadenas
    que los siglos nos cargaron a cuestas.
    Y formamos con todas nuestras quejas
    un caudaloso río
    que empezó a recorrer el universo
    ahogando la injusticia y el olvido.
    El mundo se quedó paralizado
    los hombres y mujeres no caminaron
    se pararon las máquinas, los tornos,
    los grandes edificios y las fábricas
    ministerios y hoteles, talleres y oficinas,
    hospitales y tiendas, hogares y cocinas.
    Las mujeres, por fin, lo descubrimos.
    ¡Somos tan poderosas como ellos
    y somos muchas más sobre la tierra!
    ¡Más que el silencio y más que el sufrimiento!
    ¡Más que la infamia y más que la miseria!
    Que este canto resuene
    en las lejanas tierras de Indochina
    en las arenas cálidas del África,
    en Alaska y
    América Latina,
    llamando a la igualdad entre los géneros
    a construir un mundo solidario
    –distinto, horizontal, sin poderíos-
    a conjugar ternura,
    paz y vida,
    a beber de la ciencia sin distingos.
    A derrotar el odio y los prejuicios,
    el poder de unos pocos,
    las mezquinas fronteras,
    a amasar con las manos de ambos sexos
    el pan de la existencia.”

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