Ridiculez

Es muy difícil saberlo con seguridad. ¿Será que un puesto en gobierno te convierte en arrogante y soberbio? ¿o sólo saca la soberbia y arrogancia que ya existían en ti?

Me inclino por la segunda, pero sin muchos argumentos.

Ultimamente he visto amigos y conocidos que han accedido a un puesto público. Algunos a un buen nivel y otros a puestos medios. También he visto con estupor y tristeza como los amigos de toda la vida y que hace unas semanas eran personas con las que se podía compartir una tertulia, han ido transformándose frente a mis ojos en seres desconocidos.

Algunos se han olvidado de las viejas amistades a tan sólo mes y medio de estar en un nuevo trabajo, de tal manera que ya no los reciben en antesala y no les devuelven las llamadas. Incluso cuando se les ha estado buscando por semanas.

En mi caso no he tenido que buscar a casi ningún amigo o conocido que me haya hecho esperar. Hay uno, pero a ese siempre me ha sido imposible localizarlo, e incluso creo que ahora que se exactamente donde hacerlo me contesta con más regularidad.

Pero es triste lo que hace un puesto público. La frase “el trabajo dignifica al hombre” no se aplica para el trabajo público de la actualidad en México. La frase debería ser “el trabajo modifica al hombre”. Y si esto se presenta en casos de personas que tienen cierta educación, ¿qué pasará con aquellos que sin preparación formal, mucho menos sicológica tengan acceso a una placa y un arma?

Imagen 1Cuando uno analiza sistemas como el comunismo o el socialismo, se podrá ver que están lejos de ser malignos. Tiene algunas partes perfectibles, pero su gran error es que se basan al final en la buena voluntad de las personas y al ser un producto tan escaso en las que manejan el poder, entonces tendremos sistemas económicos fallidos. Tendremos quimeras.

Si el capitalismo ha resistido, pese a sus limitaciones, es que al final cada quien se rasca con lo que puede y eso hace a los ciudadanos independientes, por lo que pase lo que pase en gobierno, de cualquier manera ellos tendrán que salir adelante solos. “Laissez faire, laissez passer”, dejar hacer, dejar pasar, es una licencia para la libertad y para la injusticia, es posible que sea la misma frase que utiliza en su credencial el león de la selva, pero la oveja no creo que esté muy de acuerdo con ella, por que es una frase que funciona mejor para el más fuerte.

Volviendo al asunto de los egos. Las buenas voluntades se van perdiendo en esa hoguera de vanidades en la que se van convirtiendo las administraciones entrantes y los pequeños burgueses y nuevos cortesanos olvidarán también el objetivo principal de su puesto y voltearán a ver el grosor de sus carteras y sus futuros políticos o al menos administrativos.

“Humano, demasiado humano” diría Nietzche, pero ello no me conforta. Me preocupa y me entristece. Ya hablé en un post anterior del síndrome de Hubris aunque este se aplica generalmente a los puestos altos. Quizás en los puestos de menor jerarquía podríamos hablar del síndrome de nuevo traje del rey, ya que según ellos traen un nuevo traje y lo lucen, sin ver el ridículo que están haciendo.

Así que aquellos que esperaban ver algún cambio positivo para la sociedad, les sugiero que se sienten a esperar. Y los que querían un favor personal, tendrán que hacerlo también por que se van a hacer del rogar. Por lo pronto déjenlos que se paseen son sus nuevos atuendos, disfruten del espectáculo un poco hasta que sea el momento de informarles de la ridiculez de su postura.

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