Relato

– ¿En verdad podría estar todo así?

Se preguntaba mientras leía ese periódico extranjero lleno de fotografías de desconocidos,ninguna noticia le sabía familiar. Se acomodó de su silla y caminó a la ventana. El día era muy agradable, nada comparado con el calor que sobrepasaba los 45 grados de su tierra. Y por extraño que pareciese, extrañaba un poco la sensación de ese calor abrasante en el rostro.

– ¿Se le ofrece algo más? preguntó el mesero con su acento asiático. No lo esperaba  y se sobresaltó, casi tira el plato de frutas. Un poco del jugo de naranja calló en el diario y mientras nervioso trataba de componerse el mesero lo veía expectante.

Volteó a verlo, y reparó en sus ojos rasgados. Su figura delgada y su inglés cortado le indicaban que seguramente tenía poco de estancia en aquel país.

-No, gracias, así está bien.

Buscó debajo de la servilleta hasta encontrar el pequeño celular que ya vibraba. Vio el número y no lo conoció, entendió que la llamada era de su país ya que el identificador no funcionaba bien con números extranjeros. Dudó un momento.

– ¿Bueno?

Era más una pregunta que una contestación, esperaba la voz de su interlocutor. Al otro lado de la línea se escucho una voz familiar e intercambiaron algunas palabras. Colgó. las noticias no eran ni buenas ni malas, simplemente datos, más datos, más noticias. Ninguna conducía a nada.

Entre el bullicio, una voz le cuestiono en español.

– ¿Alguna buena noticia?

Volteó inmediatamente, sintió que la sangre  le subía al rostro. Su cuerpo se tensó. La pregunta venía de una mesa vecina, un hombre de unos 60 años, le miraba. Trató de contestar algo pero no alcazaba a balbucear nada. El extraño se levantó de su mesa y se acercó a el.

Sintió el sudor correr por su frente, las rodillas comenzaron a flaquear. Cuando el hombre metió su mano al bolsillo de su rompevientos, como queriendo alcanzar algo, él quiso levantarse, pero se detuvo al ver que sólo era una pipa de tabaco.

-No se alarme. Le dijo el extraño. – Sólo los mexicanos contestamos con un ¡bueno! al teléfono. Por eso supe que era coterráneo mío. Entiendo su conmoción. ¿Sabe de dónde viene esa forma de contestar?

El seguía sudando, aunque el clima era fresco, primaveral.

-Cuando la compañía Erickson comenzó a tirar las primeras líneas telefónicas en México, comentó el extraño, para comprobar que cada cable funcionaba, un técnico utilizaba un auricular para preguntarle a otro compañero al extremo contrario ¿bueno?. Y el otro contestaba ¡bueno! Si no recibía respuesta entonces lo marcaban como malo y lo verificaban después. Y esa costumbre se fue quedando.

Comenzó a presionar el tabaco contra el fondo de la pipa. En eso llegó una mujer con una bolsa de papel, donde se apreciaba el logotipo del restaurante en donde estaban. Ella le tomó la mano al extraño y sonrió.

-Listo, dijo ella, ya tengo el café.

El extraño alzo la mano en señal de saludo. Todavía asiendo la pipa. Y se despidió con una sonrisa.

El apenas atinó a sonreír y saludar. Mientras veía como la pareja se encontraba con otras personas y unos niños gritaban, ¡Mira abue! ¡Mira lo que compré!

Desaparecieron al doblar la esquina, pero su ritmo cardiaco no fue tan ágil, tardó en normalizarse. Su pulso errático alcanzó el vaso con el zumo de naranja y lo apuró de un trago.

Ya no confiaba en nadie. Aún en ese paraje extraño cada mirada lo alteraba. El temor constante de ser reconocido hacia que fuera por los víveres solo. No permitía a su familia salir, prefería hacer las compras y llevarlas al departamento que le había prestado un amigo ex compañero del Tec, no sin antes dar varias vueltas para ver que nadie lo seguía. Cada cámara de video, de celular, lo ponía en alerta.

Había bajado algunos kilos en pocas semanas, su rostro denotaba la tensión. Que lejos estaba de los planes semanales para irse a Tucsón o a las Vegas, o tan siquiera de las llamadas de sus amigos para venderle una quinielas para el juego de mañana. Ahora no veía el final del túnel en el que estaba metido.

– ¿Volveré un día a la normalidad? se cuestionó ¿En verdad podría estar todo así?

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2 comentarios en “Relato

  1. Dudo mucho que esté pasando algo similar al relato, cuando nos enteramos que entran y salen del país en el momento que les da la gana. Vinieron, declararon, y se fueron, así de campantes. Quizá haya un relato por ahi de algunas vacaciones familiares totalmente pagadas, con la unica obligación de regresar de vez en cuando a declarar algo, o cuando necesiten dar una firma para retirar las ganancias del resto de las guarderias que tienen.

    Debe de existir un relato así ¿O será cierto eso de que la realidad supera la ficción?

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