Hipoteca Moral

Recuerdo que Susanita le explicaba a Mafalda que una hipoteca es un lugar donde se guardaban los hipos famosos. En la realidad es una garantía que soporta un crédito otorgado, aunque el deudor la conserva y el acreedor tiene el derecho de comercializarla en caso de que no se cumpla con el contrato.

Rescato este término de la columna de Carlos Peralta Gaxiola hoy en el Imparcial. Carlos Peralta fue director del IMADES (Hoy CEDES) al principio de la administración de Bours. Le tocó la apertura del proyecto del Delfinario y por razones que desconozco no fue del todo aceptado en la Sub 17. Hoy seguramente se estará congratulando de ello. Aunque el separarse de la función pública genera un sentimiento gardelezco, por que se tiene la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser.

Acaba de contraer nupcias y la noticia de la tragedia de la guardería lo golpeo en plena luna de miel. Sería interesante saber si pudo recoger algunas impresiones del evento en el Viejo Continente. Pero a pesar de haber trabajado en la administración de Bours y haber salido de ella, sus comentarios regularmente son a favor del actual gobierno, lo que habla de que no hay rencor a la vista y su columna de hoy no es muy diferente, alaba la inversión en infraestructura, de la cual yo no estoy del todo convencido, aunque acepto me falta información para definir mi postura.

Y después, que es lo interesante, solicita justicia sin reparo en la posición de las personas o instituciones. En otras palabras a pesar de conocer perfectamente a los exfuncionarios (socios de la guardería) intenta ser imparcial y pide su juicio si así la ley lo estableciera. Es interesante, por que no sucedió lo mismo en el caso de Kino. Cuando Denisse Fimbres y Víctor Quiros fueron arrollados por Fernando Noriega Soto, el comentario de Peralta sobre el caso me pareció muy tibio, pensé que en el caso de la guardería también lo sería y para mi gusto, me equivoqué.

Lo que me lleva al término Hipoteca Moral que me hizo reflexionar. Aquellos a los que la vida no nos ha golpeado tanto como a otros en todos los sentidos, adquirimos sin pedirlo un compromiso de devolver un poco de ello. En este caso son 48 almas que nos han dicho con su tan terrible dolor  que el tiempo de pago ha llegado. Siendo una sociedad moralmente regida por sentidos bíblicos, es normal que la culpa sea parte de nuestra cultura, pero no lo es el pago.

Nos quejamos, nos lamentamos, maldecimos y gritamos. Los quejidos teológicos y el rechinar de los dientes son los sonidos del diario vivir. Pero incapaces de dar un poco más, totalmente tetrapléjicos del alma. Preferimos que la inercia mueva nuestra vida en lugar de tomar las riendas de ella. Necesitamos cobrar esta hipoteca recaudando compromisos.

Es fácil darle una moneda al que limpia tu vidrio. Pagas con limosnas el evitar verle a los ojos y preguntarle qué mas puedes hacer por él ¿dónde está la escuela? ¿cómo alivias su hambre?. Esperas mejor que ese carcinoma del tiempo llamado olvido venga rápidamente a tu rescate y te libere de culpas, al menos hasta la siguiente luz roja. Pero tanto hemos hipotecado que nuestra solvencia se ha terminado. Solo con compromisos reales y de facto podremos recuperarla.

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