Una Realidad Aparte

¿Qué tan cerca necesitamos que nos impacte un evento para que nos afecte? Decenas de personas mueren en conflictos armados diariamente, centenas mueren por enfermedades y miles mueren, también diario, por las condiciones de pobreza. Y lo lamentamos, cambiamos de canal y seguimos con nuestra vida.

No podemos echarnos el mundo a los hombros, no podemos cargar con cada calamidad y por ello nuestro sistema se defiende, crea una frontera entre la realidad y por un sentido de supervivencia nuestra mente se aísla. Es natural y es sano.

Pero cuando la tragedia es tan grande y cercana, ese aislamiento deja de ser natural para convertirse en enfermizo, en patológico. Cuando no te duele el dolor ajeno aunque los llantos de las madres retumben en tus oídos y, te mantienes incólume, inamovible; entonces tienes un serio problema como ser humano.

Está bien, puedes ser menos insensible que otros, puedes incluso gozar de la desgracia, pero si este es tu caso, entonces no es a ti a quien escribo. Es al otro, al que si le duele pero piensa que es algo lejano, que es una realidad aparte, que es lamentable pero está muy lejos.

No lo está, está a la vuelta de cualquier esquina, en cualquier bache mal tapado, en cualquier obra eléctrica mal supervisada; en la “mochada” al tránsito, en el semáforo en amarillo que pasamos, en la cerveza vendida al menor. En cualquier, en fin, cualquier denuncia que no hacemos o atendemos y nos quejamos después, cuando si nos golpea la realidad de frente sin recordar nuestra complicidad por nuestro silencio.

En esta ocasión la tragedia fue en Hermosillo, y el movimiento es en esta ciudad. En las otras ciudades del estado no pasará, no puede ocurrir, están lejos de esta realidad. Ellos no necesitan alzar la voz ni dejar su indiferencia, el problema no es de ellos. No por lo pronto.”Es una pena, pero no es la mía” .

Si tu no estás vacunado contra la realidad, te pido que intentes formar tu propio grupo en tu comunidad. Alza la voz y “deja de hacerte pendejo” que esto te puede pasar a ti. Pide y exige los cambios necesarios, para que estos accidentes se eviten, para que la realidad se aleje lo más que se pueda.

Después no te quejes cuando te pregunten que hiciste para detenerlo o denunciarlo, seguro dirás ” a mi no me pregunten, yo no hice nada”

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